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Impacto brutal en la industria: «De cada 10 máquinas metalúrgicas en Argentina, seis están paradas»

La industria metalúrgica argentina atraviesa una de sus peores crisis en años: con seis de cada diez máquinas paralizadas, las pymes del sector advierten sobre un escenario marcado por la caída del consumo, el freno de la producción y el riesgo de cierre definitivo de fábricas que sostienen empleo y desarrollo en todo el país.

La industria metalúrgica argentina atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. La caída del consumo, el freno en la actividad económica y la fuerte baja en la utilización de la capacidad instalada encendieron las alarmas en un sector clave para el entramado productivo nacional.

El Presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, Elio del Re, advirtió que actualmente «de cada 10 máquinas en Argentina, seis están paradas», reflejando el profundo impacto que golpea a las pequeñas y medianas empresas metalúrgicas en todo el país.

«El entramado metalúrgico es 95% pyme de capital nacional y es muy federal, está desparramado por toda la Argentina productiva. Cuando se cierra se pierden las capacidades. Por eso nosotros hacemos lo imposible para no cerrar porque aparte no tenemos otra forma de vida», expresó el titular de ADIMRA en declaraciones radiales.

El Presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, Elio del Re, advirtió que actualmente «de cada 10 máquinas en Argentina, seis están paradas».

Capacidad instalada en mínimos históricos

La advertencia de Del Re expone un escenario crítico para una actividad considerada estratégica por su capacidad de generar empleo, valor agregado y desarrollo regional. El dirigente industrial señaló que el dato más preocupante es el nivel de utilización de la capacidad instalada, que se encuentra en uno de los pisos más bajos de los últimos tiempos.«De cada 10 máquinas en Argentina, seis están paradas», insistió, graficando la magnitud de la parálisis que afecta a talleres, fábricas y plantas metalúrgicas distribuidas a lo largo del país.

Además, remarcó que muchas de estas empresas son emprendimientos familiares o pymes que dependen exclusivamente de la producción local y no cuentan con respaldo de grandes grupos multinacionales. «Si se cierra nuestra fábrica, se cierra todo lo nuestro. No es que tenemos otra fábrica en otro país y podemos activar una, desactivar otra. La verdad es que cuando cerramos se terminó todo», sostuvo.

«El entramado metalúrgico es 95% pyme de capital nacional y es muy federal, está desparramado por toda la Argentina productiva», sostuvo Del Re.

Consumo en caída y freno generalizado

El presidente de ADIMRA también analizó la fuerte retracción del mercado interno y aclaró que la caída de las importaciones no responde a una recuperación de la industria nacional, sino al derrumbe del consumo. «No es porque se reemplazó por producción nacional, es porque ahora tampoco se está vendiendo importado. Ni importado ni nacional, cayó el consumo y cayó de una forma muy fuerte», explicó.

El panorama refleja el impacto que la recesión económica genera sobre la actividad industrial, especialmente en sectores vinculados a la construcción, la maquinaria, el autopartismo y los bienes de capital, donde la caída de ventas y la paralización de proyectos repercuten directamente en la producción.

Mientras tanto, desde el sector metalúrgico advierten que la pérdida de empresas podría tener consecuencias difíciles de revertir, ya que el cierre de fábricas implica también la desaparición de conocimientos técnicos, mano de obra especializada y capacidades productivas acumuladas durante décadas.

Fuente: Perfil

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