Al menos cinco empresas de distintos sectores anunciaron cierres o recortes severos en los últimos días, con un saldo de más de 360 empleos perdidos en la Argentina. El relevamiento realizado por NEA HOY, en base a información difundida por las propias compañías y replicada en medios nacionales, muestra una nueva aceleración de la crisis productiva que atraviesa el país.
El caso más fuerte es el de Cabot Corporation, que confirmó el cierre de su planta en Campana y el despido de unos 150 trabajadores. La decisión impacta de lleno en la cadena de producción vinculada a la industria del neumático y vuelve a encender las alarmas en uno de los polos industriales más importantes de la provincia de Buenos Aires.
A esto se suma el cierre de más de 30 locales de Cadena Q, que dejó 140 trabajadores sin empleo; la paralización de Gomas Gaspar, con otros 40 despidos; y el cierre de Conciencia, un emprendimiento con 16 años de trayectoria que también discontinuó sus actividades. Los casos reflejan un escenario común: caída de ventas, retracción del consumo y mayores dificultades para sostener estructuras productivas y comerciales.

Más allá de las particularidades de cada empresa, los cierres comparten factores similares. La caída del consumo interno redujo las ventas en distintos rubros, mientras que la apertura importadora profundizó la competencia con productos del exterior, muchas veces a precios más bajos que los nacionales.
En la industria del neumático, el impacto se extiende más allá de una sola empresa. Sin producción local de cubiertas a gran escala, también se retrae la demanda de insumos y servicios vinculados al sector, afectando a proveedores y actividades asociadas.

El fenómeno se replica en otros rubros como el calzado, el textil y el comercio minorista. En muchos casos, la combinación entre menor demanda, aumento de costos y competencia externa acelera ajustes que terminan en cierres definitivos o recortes de personal.
En términos regionales, la situación comienza a sentirse con fuerza en corredores industriales históricos como Zárate-Campana, donde empresarios y sindicatos advierten por la caída de la actividad y sus consecuencias sobre las economías locales.
La sucesión de cierres y despidos en pocos días deja de aparecer como una serie de hechos aislados y empieza a consolidarse como una tendencia. La pérdida de empleo, el freno de la producción y el deterioro del mercado interno vuelven a poner en discusión el rumbo económico y el impacto que tiene sobre la industria nacional.
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