Los salarios registrados, que incluyen los públicos y privados, aumentaron 3% en marzo frente a una inflación del 3,4% en ese mismo mes, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Se trata de la séptima caída consecutiva de los haberes registrados.
En el acumulado del primer trimestre de 2026, los salarios registrados crecieron 7%, mientras que la inflación acumuló 9,3%, consolidando una nueva pérdida de poder adquisitivo para trabajadores que gozan de negociaciones paritarias. Según estimaciones privadas en base a los datos del INDEC, en lo que va del gobierno de Javier Milei, la caída del poder de los salarios registrados fue de 9,2% frente al IPC actual, mientras que si se toma el índice actualizado que la administración libertaria desestimó la pérdida sería del 18,8% real.
La pérdida del poder adquisitivo de los salarios es un síntoma de un mismo problema, la caída de la actividad en las empresas generó una destrucción 24.437 unidades empleadoras (-4,8% del total) desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada.
La situación se da en un escenario donde el bolsillo sigue bajo presión. Según los últimos datos oficiales, una familia necesitó más de $1.469.000 mensuales para no caer debajo de la línea de pobreza, sin contar el alquiler.

En la comparación interanual, el comportamiento fue dispar entre sectores. Los salarios del sector público mostraron una suba del 29,6%, mientras que el sector privado registrado acumuló un incremento del 27,5% interanual. Ambos quedaron por debajo de la inflación acumulada de 32,6%, reflejando una pérdida real frente a la suba de precios.
El dato más elevado volvió a aparecer en el sector privado no registrado, que mostró una mejora interanual del 74,4%. Sin embargo, los especialistas advierten que este indicador parte de una base de comparación muy baja y posee rezagos metodológicos, por lo que no necesariamente refleja una mejora estructural de ingresos.
La última vez que el índice salarial registrado logró superar a la inflación fue en agosto de 2025, cuando los salarios crecieron 2,4% frente a un IPC del 1,9%. Desde entonces, la carrera entre ingresos y precios volvió a inclinarse a favor de la inflación.
Fuente: Aire de Santa Fe y Ámbito
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