El domingo 16 de agosto quedó habilitada de manera oficial la campaña presidencial en Brasil, luego de que el Tribunal Superior Electoral (TSE) confirmara el registro de trece fórmulas para competir en la primera vuelta, prevista para el 4 de octubre. Si ninguno de los postulantes logra superar la mitad de los votos válidos, habrá una segunda vuelta el 25 de octubre entre los dos candidatos más votados.
La lista de aspirantes combina a dirigentes con largas trayectorias políticas con figuras que llegan desde otros ámbitos: hay un exsindicalista devenido en jefe de Estado, un influencer multimillonario, un escritor especializado en autoayuda, un rapero y hasta un veterinario, entre otros perfiles heterogéneos.
Los dos favoritos
El actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, encabeza la carrera por la reelección con el respaldo del Partido de los Trabajadores (PT) y de otras seis fuerzas aliadas, agrupadas bajo la coalición Brasil de la Esperanza. Exobrero metalúrgico y exdirigente sindical durante la dictadura militar, esta será su séptima postulación presidencial, tras haber triunfado en 2002, 2006 y 2022. Su fórmula se completa con el actual vicepresidente y exgobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin. Declaró un patrimonio de 4,8 millones de reales.
Su principal contrincante es el senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, quien no puede presentarse debido a que fue inhabilitado y condenado por su rol en una intentona golpista tras la derrota electoral de 2022, motivo por el cual actualmente cumple prisión domiciliaria. Fue el propio expresidente quien impulsó a su hijo como candidato de la oposición de derecha. Abogado y con cuatro mandatos previos como diputado estadual en Río de Janeiro, Flávio integra su fórmula con el exfiscal Alfredo Gaspar y declaró un patrimonio de 8,2 millones de reales.
El resto de las candidaturas
Detrás de los dos nombres que concentran la atención, otros once postulantes completan la boleta. Ronaldo Caiado, exgobernador de Goiás y ligado al sector agropecuario, vuelve a competir casi cuatro décadas después de haberlo hecho por primera vez en 1989. Renan Santos, empresario y músico vinculado al Movimiento Brasil Livre, se presenta como una alternativa «antisistema» que combina propuestas de seguridad inspiradas en el salvadoreño Nayib Bukele con recetas económicas cercanas a las del argentino Javier Milei.
También integran la lista el exgobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, empresario del sector de electrodomésticos y combustibles; el escritor y especialista en salud mental Augusto Cury, autor de libros de autoayuda traducidos en decenas de países; y la dentista Samara Martins, que propone la nacionalización de recursos estratégicos del país.
Completan la nómina el economista y militante comunista Edmilson Costa; la abogada Clariana Barão; el historiador y rapero Hertz Dias, vocalista de un grupo de rap político; el periodista Rui Costa Pimenta, que disputa su cuarta elección presidencial; y el veterinario Wilson Grassi, centrado en la protección animal.

El caso más singular es el del empresario e influencer Pablo Marçal, de 39 años, quien declaró el patrimonio más alto de toda la boleta —unos 7.420 millones de reales— pero cuya candidatura podría ser anulada por la Justicia Electoral debido a una inhabilitación vigente que se extendería hasta 2032.
Lo que muestran las encuestas
Los sondeos más recientes, entre ellos los de Datafolla, Quaest, AtlasIntel y CNT/MDA, coinciden en un escenario de polarización entre Lula y Flávio Bolsonaro, con una ventaja del oficialismo de entre ocho y nueve puntos porcentuales, aunque sin alcanzar el umbral necesario para evitar el balotaje. En un eventual escenario de segunda vuelta, las mediciones oscilan entre un empate técnico y una diferencia de cinco a seis puntos a favor de Lula. El resto de los candidatos, en conjunto, no reuniría más del 16% de las preferencias, con Caiado y Santos como los mejor posicionados dentro de ese grupo.
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Por qué estas elecciones importan para la región
Más allá de definir quién gobernará el país más poblado de América Latina durante los próximos cuatro años, los comicios brasileños también renovarán la totalidad de la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado, lo que condicionará la capacidad de gestión de quien resulte electo. Especialistas en ciencia política consultados por medios internacionales coinciden en que el resultado ayudará a definir el rumbo político de una región que en los últimos años mostró un giro hacia posiciones de derecha.
La contienda también funciona como una suerte de continuidad del proceso iniciado en 2022, cuando Lula desplazó a Jair Bolsonaro del poder en medio de una fuerte grieta social. La consolidación o el freno del fenómeno conocido como «bolsonarismo«, así como el rol que asumirá el Supremo Tribunal Federal en los próximos años, son otros de los factores que analistas señalan como determinantes para entender el impacto que estas elecciones tendrán no solo dentro de Brasil, sino en el equilibrio político de toda Sudamérica.
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