Las transferencias no automáticas del Gobierno nacional volvieron a mostrar en mayo una postal que se repite desde el inicio de la gestión de Javier Milei: menos recursos para las provincias, mayor concentración de fondos y una creciente discrecionalidad en la distribución. Los números son contundentes. Durante mayo, las transferencias no automáticas totalizaron $160.265 millones y registraron una caída real del 43,8% respecto del mismo mes del año anterior. En el acumulado de los primeros cinco meses de 2026, los envíos sumaron $591.289 millones, lo que representa una baja real del 54,4% interanual. Se trata de uno de los niveles más bajos de financiamiento nacional hacia las provincias de los últimos años y confirma la profundización del ajuste sobre los gobiernos locales.
A la vez, la administración nacional continúa reteniendo recursos que podrían fortalecer las finanzas provinciales. Durante mayo no distribuyó ni un solo peso de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), pese a que el fondo acumuló más de $128.000 millones durante ese mes. En el acumulado de 2026, la Nación repartió apenas el 25,8% de los recursos disponibles, mientras mantiene sin distribuir un stock superior a los $348.000 millones.
Detrás de los números aparece una realidad aún más preocupante: los fondos continúan llegando de manera selectiva. Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba concentraron más de la mitad de todas las transferencias de mayo, mientras que seis provincias absorbieron el 74% de los recursos distribuidos durante el mes. En contraste, distritos como San Luis, Santa Cruz o La Rioja quedaron relegados a montos marginales, evidenciando una distribución profundamente desigual.

El informe también refleja que la mayor parte de los recursos enviados durante mayo se concentró en apenas tres conceptos: Jornada Extendida, cajas previsionales y comedores escolares, que explicaron el 83% de las transferencias del mes. Esta concentración limita la capacidad de las provincias para afrontar otras necesidades vinculadas a infraestructura, salud, vivienda o desarrollo productivo, áreas que en años anteriores contaban con una participación mucho más significativa dentro del gasto nacional.
En el NEA, la situación expone con claridad las asimetrías del esquema vigente. Mientras Corrientes y Misiones accedieron a transferencias previsionales y recibieron importantes montos por ATN, Formosa volvió a quedar entre las jurisdicciones más relegadas en el reparto de fondos nacionales. Más allá de las variaciones porcentuales que algunas provincias muestran respecto del año pasado, el propio informe advierte que los montos actuales continúan ubicándose en niveles históricamente bajos. Es decir, incluso en los casos donde se observan recuperaciones relativas, estas se producen sobre una base muy deteriorada por el ajuste aplicado desde el inicio de la actual gestión.
Más allá de los argumentos oficiales sobre la necesidad de ordenar las cuentas públicas, los datos muestran que el ajuste no impacta de manera uniforme. Mientras algunos distritos logran acceder a fondos extraordinarios, convenios especiales o asistencia específica, otros quedan prácticamente al margen de la distribución. El resultado es un esquema que profundiza las asimetrías existentes y pone en tensión uno de los principios básicos del sistema argentino: la igualdad de oportunidades entre las provincias que integran la Nación.
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