Un informe nacional reveló un fuerte deterioro de la imagen del Gobierno de Javier Milei en el interior del país. La desaprobación supera el 63%, cae la expectativa económica y aumenta la cantidad de personas que utilizan ahorros o se endeudan para cubrir gastos básicos. La promesa de recuperación económica que impulsó Javier Milei parece empezar a perder fuerza, especialmente fuera del AMBA. Un informe de la consultora «La Sastrería», actualizado en mayo de 2026, muestra un deterioro marcado en la percepción social sobre la gestión libertaria, con números negativos que atraviesan distintos indicadores económicos y de calidad de vida.
Uno de los datos más contundentes del relevamiento es la caída abrupta de la aprobación presidencial en distintas partes del país. Mientras en diciembre el Gobierno todavía conservaba un 53% de apoyo, en mayo la aprobación cayó al 34,7%, mientras que el rechazo escaló al 63,8%. El propio informe advierte que «la consolidación del rechazo ya es transversal en el país».
La pérdida de confianza también se refleja en las expectativas económicas. Apenas el 24,4% de los encuestados cree que su situación económica estará mejor el próximo año, cuando en diciembre esa cifra alcanzaba el 41,9%. En paralelo, quienes consideran que estarán peor ya representan el 51,5%.

El deterioro social aparece todavía más claro en uno de los indicadores más sensibles: la capacidad de llegar a fin de mes. Según el estudio, la cantidad de personas que debieron usar sus ahorros casi se duplicó en apenas cinco meses, pasando del 9% al 16,4%. Al mismo tiempo, el endeudamiento sigue creciendo: actualmente el 35,7% de los consultados aseguró haberse endeudado para afrontar gastos corrientes.
La situación golpea especialmente a las economías regionales. El informe cita datos de Coninagro y sostiene que nueve sectores productivos atraviesan una situación de crisis, mientras otros seis se encuentran en riesgo. Sólo cuatro actividades muestran señales de crecimiento.

Además del impacto económico, el trabajo pone el foco en el deterioro de la infraestructura y los costos de producción en las provincias. «Muchos productos regionales directamente se desperdician» por los bajos precios que reciben los productores, advierte el documento, que también cuestiona el «estado calamitoso de las rutas».
En otro tramo del informe, se enumeran algunos de los problemas estructurales que profundizan el malestar social: jubilaciones que «no llegan a los $400.000», un 43% de informalidad laboral y el cierre de 22 mil empresas en los últimos dos años.
Aunque el estudio fue elaborado en el marco de un análisis político más amplio, los datos muestran una tendencia clara: el ajuste económico empieza a impactar con fuerza en la percepción pública y en las condiciones de vida de amplios sectores de la sociedad. En el interior del país, donde Milei había construido una parte importante de su respaldo electoral, el humor social parece haber cambiado de manera acelerada.
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