Las medidas económicas de desregulación extrema, apertura indiscriminada de importaciones y la licuación deliberada de los ingresos de la población implementadas por el gobierno nacional de Javier Milei continúan impactando de lleno en la economía real. Lejos de la estabilización prometida, el freno de la actividad económica ha tomado la forma de una recesión severa, caracterizada por una destrucción acelerada de puestos de trabajo, cierres de plantas industriales históricas y la parálisis de sectores clave que van desde la automotriz y la siderurgia hasta la salud privada y el comercio de cercanía.
Un relevamiento hecho por NEA HOY sobre casos testigo realizado en los últimos dos días traza una radiografía dramática de la situación fabril y comercial del país. El indicador más crudo se observa en el volumen de despidos abiertos: tan solo en cuatro de los establecimientos afectados se contabilizan de forma explícita 420 despidos directos, una cifra que se multiplica exponencialmente al considerar las suspensiones generalizadas por goteo y los retiros forzados en empresas medianas y pequeñas que deciden no reportar cifras oficiales ante las carteras laborales.

Adiós a la producción local
El sector automotor se consolida como uno de los más golpeados por la crisis de consumo interno y los costos en dólares. En una decisión de alto impacto internacional, la automotriz francesa Citroën ha oficializado el cese de su producción de vehículos en la Argentina, sumándose a la lista de multinacionales que deciden retirar sus operaciones de manufactura del país bajo el actual esquema económico.
Por otro lado, la multinacional Adient, fabricante global de butacas para automóviles, anunció el cierre definitivo de su planta ubicada en la provincia de Santa Fe, dejando en la calle a 70 operarios y suspendiendo el abastecimiento directo que realizaba a la terminal de General Motors en Rosario.
La recesión también obligó a la firma Electra y Fedders (dedicada a rubros vinculados a calzado, bicicletas y climatización) a oficializar su quiebra definitiva tras atravesar lo que sus directivos calificaron como una «crisis irreversible», lo que implicó la desvinculación total de 140 empleados.

Parálisis de turnos, despidos en el sector siderúrgico y bloqueos fabriles
En el Gran Buenos Aires, el cordón industrial sufre un estrangulamiento similar. La fábrica de neumáticos Pirelli tomó la determinación de suspender completamente uno de los turnos de producción en su emblemática planta de Merlo. Desde el sector advierten que, tras el severo achicamiento previo experimentado por competidores como Fate, esta medida responde directamente a una caída de ventas sin precedentes en el mercado interno y la reposición de stock acumulado.
Por su parte, la crisis del sector metalúrgico se cobró una nueva tanda de víctimas en Ramallo, donde la firma contratista DAMLUC Servicios y Mantenimientos, proveedora del gigante siderúrgico Ternium, notificó el despido de 80 trabajadores de su personal, forzando la intervención urgente de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) ante la delegación del Ministerio de Trabajo bonaerense para frenar las cesantías.
Asimismo, la desesperación obrera se traslada a las puertas de las fábricas. El Aserradero Linor SRL anunció su cierre definitivo destruyendo 130 puestos de trabajo directos; en respuesta, los operarios iniciaron un bloqueo total de las instalaciones fabriles en el conurbano para evitar el retiro de las maquinarias y denunciar un inminente intento de vaciamiento por parte de la patronal.
Procedimientos preventivos de crisis, Salud y comercios históricos
La recesión no distingue sectores de actividad ni trayectorias familiares. En el interior del país, firmas de consumo básico e insumos han tenido que recurrir formalmente a herramientas de emergencia legal. En la provincia de Misiones, la reconocida cadena de venta minorista de carnes Friar (en su sede de Posadas) y la firma Pinturerías del Centro han iniciado formalmente sus respectivos Procesos Preventivos de Crisis (PPC) para intentar renegociar convenios, achicar estructuras o suspender personal sin caer en la quiebra inmediata.
En Formosa, la emblemática Panadería El Molino debió bajar sus persianas de forma definitiva, clausurando 32 años de historia comercial ininterrumpida debido a la imposibilidad de afrontar los aumentos tarifarios combinados con el desplome de las ventas de mostrador.
El drama se extiende incluso al ámbito de la salud privada. El reconocido Sanatorio Finochietto dispuso el cierre completo de su área de maternidad, reflejando el estado de colapso financiero que sufren las instituciones médicas de internación ante la desregulación sectorial, el incremento desmedido de los insumos médicos indexados y la pérdida masiva de afiliados de la clase media que ya no pueden costear los servicios de medicina prepaga.
ADEMÁS EN NEA HOY:
Misiones: Friar y Pinturerías del Centro iniciaron su procedimiento preventivo de crisis
Aserradero de Azara anunció su cierre y 130 trabajadores quedaron sin empleo






