La combinación entre los recortes de transferencias nacionales, la caída sostenida del consumo y el freno de la actividad económica está llevando a las provincias a un escenario cada vez más restrictivo, donde los ingresos no alcanzan para cubrir obligaciones básicas. En este contexto, crecen las dificultades para sostener el pago de salarios, aguinaldos y servicios esenciales, mientras se profundiza el malestar social y se agrava la incertidumbre sobre la estabilidad fiscal en el corto plazo.