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Más de 360 empleos perdidos en últimos 7 días: la industria paga el costo del modelo económico de Nación

Un relevamiento de NEA HOY, basado en información difundida por empresas y medios nacionales, identificó cierres y recortes en distintos sectores productivos durante la última semana y expone su impacto inmediato sobre el empleo. En un contexto de caída del consumo, aumento de costos y mayor presión de importaciones, el entramado industrial muestra señales de debilitamiento y creciente dificultad para sostener la actividad.

Al menos cinco empresas de distintos sectores anunciaron cierres o recortes severos en los últimos días, con un saldo que supera los 360 puestos de trabajo perdidos en la Argentina. Los datos surgen de un relevamiento realizado por NEA HOY, en base a información difundida por las propias compañías y replicada en distintos medios nacionales.

Entre los casos más significativos aparece el de Cabot Corporation, que confirmó el cierre de su planta en Campana y la desvinculación de unos 150 trabajadores. A esto se suma el antecedente reciente de FATE, cuyo cierre dejó cerca de 920 empleados sin trabajo, marcando un quiebre en la industria del neumático.

El relevamiento también incluye a Gomas Gaspar, que cesó sus operaciones y despidió a 40 trabajadores, y a la cadena Cadena Q, que cerró más de 30 locales y dejó 140 personas sin empleo. A estos casos se suma el cierre de Conciencia, un emprendimiento con 16 años de trayectoria que también se vio obligado a discontinuar su actividad.

Sin producción local de cubiertas a gran escala, la demanda de insumos desaparece. 

Más allá de las particularidades de cada empresa, los cierres comparten una misma matriz de problemas. La caída del consumo interno redujo los niveles de ventas en sectores clave, mientras que la apertura importadora incrementó la competencia con productos del exterior, en muchos casos a precios más bajos. A esto se agregan costos estructurales elevados, tanto en energía como en financiamiento, que complican la sostenibilidad de la producción local.

En el caso de la industria del neumático, la situación expone con claridad el efecto en cadena. La salida de un actor central como FATE redujo la demanda de insumos industriales, afectando directamente a proveedores como Cabot. Este tipo de dinámicas no solo impacta en una empresa puntual, sino que debilita todo el entramado productivo asociado.

El fenómeno también se replica en sectores como el calzado y el textil, donde la combinación de menor demanda y mayor competencia externa acelera procesos de ajuste que, en muchos casos, terminan en cierres definitivos. En paralelo, los cambios en los hábitos de consumo y el avance del comercio electrónico agregan presión sobre estructuras tradicionales que ya operaban con márgenes reducidos.

Distintos rubros se ven afectados la crisis industrial.

En términos regionales, el impacto se hace visible en polos industriales históricos, como el corredor Zárate-Campana, donde la pérdida de actividad comienza a generar preocupación tanto en el ámbito empresarial como sindical. La reducción de la producción no solo afecta el empleo directo, sino también a proveedores, servicios y economías locales que dependen de estas industrias.

Con este escenario, la acumulación de cierres en un corto período deja de ser un dato aislado para transformarse en una tendencia. La pérdida de empleo y la retracción de la actividad productiva plantean interrogantes sobre la capacidad de recuperación de sectores clave y el rol de la industria en el esquema económico actual.

No es una conclusión apresurada. Es la suma de señales. Y en los últimos días, una vez más, esas señales volvieron a encenderse.

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