Antes los endeudamientos podían ser a causa de la compra de una heladera, de cambiar el auto o de financiar un proyecto. Hoy, para millones de personas, sacar un crédito significa llegar a fin de mes. Sin embargo, frente al crecimiento de la morosidad en todo el país, el Gobierno Nacional eligió apuntar contra quienes ya no pueden pagar. «Llevan la tarjeta al límite y después quedan apretados», afirmó el Vocero Presidencial Adrián Ravier al referirse al aumento de los deudores en mora.
Para el funcionario, el problema radica en que las personas toman un crédito que no pueden pagar, pero la explicación oficial contrasta con los datos del propio sistema financiero y con el diagnóstico de economistas que advierten que el fenómeno responde al deterioro de los ingresos, la pérdida del empleo formal y las elevadas tasas de interés. Según datos del Banco Central, la irregularidad en los préstamos personales alcanzó el 15%, mientras que en las tarjetas de crédito llegó al 11%, los niveles más altos en más de dos décadas. El panorama empeora fuera del sistema bancario tradicional: la mora alcanza al 26% en las billeteras virtuales, al 48% en las cadenas de electrodomésticos y supera el 58% en las financieras que ofrecen efectivo inmediato.
La economista Lucía Cirmi Obón incluso cuestionó con ironía la postura del Gobierno Nacional. Recordó que la administración de Javier Milei eliminó el tope legal a los intereses punitorios de las tarjetas de crédito y, al mismo tiempo, el salario mínimo perdió cerca del 40% de su poder adquisitivo. Para la especialista, sostener que el problema responde únicamente a malas decisiones individuales implicaría creer que millones de argentinos «se volvieron irresponsables» al mismo tiempo.
“Aunque se desaceleró el ritmo de la mora en la cartera, el problema actual es cómo lograr que los 5,3 millones de deudores en el corto plazo vuelvan a tener una situación sana en el mercado financiero y, a través de los préstamos, puedan dinamizar el mercado interno”
— Analytica Consultora (@AnalyticaARG) July 8, 2026
Del crédito para consumir al crédito para sobrevivir
Como durante el último par de años, los salarios perdieron poder adquisitivo y los gastos fijos crecieron por encima de los ingresos, muchas familias comenzaron a reemplazar parte de su sueldo con préstamos y así es como el financiamiento pasó a ocupar un lugar central en la economía del día a día. La economista Delfina Rossi sostiene que el crédito funcionó como un «placebo» frente a la crisis de ingresos, pero advierte que cuando esa crisis se vuelve permanente ya no existe herramienta financiera que alcance para sostener el consumo.
La socióloga Luci Cavallero coincide en que el problema no puede reducirse a una supuesta falta de educación financiera. A su entender, el Gobierno intenta individualizar una situación que es estructural. Osea que no se trata de que las personas no sepan administrar sus gastos, sino que los hogares necesitan endeudarse para cubrir necesidades básicas. A ese escenario se le suma otro fenómeno que creció durante los últimos años: la facilidad para acceder a préstamos mediante aplicaciones y plataformas digitales.
En pocos minutos y desde un teléfono celular cualquiera puede obtener préstamos con tasas altísimas y que terminan agravando la situación de quienes ya enfrentan dificultades económicas. Los especialistas también señalan que la desregulación financiera impulsada por el Gobierno permitió que las tasas de interés crecieran muy por encima de la evolución de los salarios, convirtiendo a muchas deudas en prácticamente impagables.
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Refinanciaciones, rescates y nuevos tipos de endeudamiento
Un relevamiento de la consultora Analytica, elaborado sobre datos del Banco Central, identifica importantes diferencias geográficas. Por ejemplo, las provincias con mayor proporción de deudores morosos son San Juan (35,2%), Catamarca (34,2%), San Luis ( 34,1%) y La Rioja (34%). Por otro lado aparecen la Ciudad de Buenos Aires con 16,1%, La Pampa con 19,5% y Neuquén con 23,3%. Otro dato preocupante es que si bien varias provincias del norte mostraron una mejora con respecto a abril, la tasa de mora aumentó en Buenos Aires, Santa fe y Córdoba, los principales distritos del país.
El crecimiento del endeudamiento refleja el deterioro de las economías familiares en una región históricamente atravesada por menores ingresos, altos niveles de informalidad laboral y mayores dificultades para acceder a empleos de calidad. Frente a ese escenario, distintos gobiernos provinciales comenzaron a impulsar acuerdos con bancos públicos y privados para ofrecer refinanciaciones destinadas a empleados públicos, jubilados y otros sectores afectados por la mora.
El Gobierno Nacional descarta cualquier tipo de asistencia directa para los deudores, el Ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo insistió en que el Estado no destinará recursos para rescatar a quienes no pueden afrontar sus obligaciones y trasladó la responsabilidad al sistema financiero. Pero la crisis también abrió nuevas formas de endeudamiento. Desde el Sindicato de Base de Trabajadores de Reparto por Aplicación advirtieron que muchas plataformas digitales comenzaron a ofrecer préstamos a sus propios repartidores cuando estos atraviesan dificultades económicas. El problema aparece después, cuando las elevadas tasas de interés terminan profundizando la dependencia financiera de trabajadores que ya cuentan con ingresos inestables.
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