A casi 7 años de haber dejado la Casa Rosada, Mauricio Macri volvió a ocupar el centro de la escena con una serie de apariciones públicas que alimentaron las especulaciones sobre una posible candidatura presidencial en 2027. Su participación en un streaming de alcance nacional recibió críticas porque el tono distendido de la entrevista contrastó con el recuerdo que muchos argentinos conservan de su gestión, un período atravesado por el endeudamiento récord con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la caída del poder adquisitivo, el cierre de pequeñas y medianas empresas (PyMEs) y un deterioro de diversos indicadores sociales.
«Nadie va a perder lo que tiene. Vamos a poder crecer» #AnimalesSueltos
— Mauricio Macri (@mauriciomacri) October 28, 2015
La «pobreza cero» que terminó con más argentinos bajo la línea de pobreza
Cuando Macri asumió la Presidencia en diciembre de 2015 lo hizo lleno de promesas. Desde alcanzar la «pobreza cero» hasta generar la famosa «lluvia de inversiones», el slogan de Cambiemos podía sintetizarse en una frase pronunciada por el entonces presidente: «Nadie va a perder lo que tiene. Vamos a poder crecer». Sin embargo, al finalizar su mandato la pobreza había alcanzado al 35,5% de la población, frente al 30,3% registrado en el segundo semestre de 2016, la primera medición comparable realizada por el INDEC tras la normalización de las estadísticas públicas.
La indigencia también aumentó, al pasar del 6,1% al 8%, mientras que el deterioro del salario real redujo el poder de compra de trabajadores formales, informales y jubilados. El incremento de las tarifas de los servicios públicos, la inflación persistente y la pérdida del empleo industrial marcaron a los sectores medios y populares. A ello se sumó el aumento del desempleo, que pasó del 7,6% en el segundo trimestre de 2016 al 8,9% en el cuarto trimestre de 2019, según datos oficiales.
Macri llegó al Gobierno asegurando que reducir la inflación sería una tarea relativamente sencilla, pero la realidad fue muy distinta. Durante sus 4 años de gestión los precios acumularon una inflación cercana al 300%, mientras que el último año de mandato cerró con una inflación anual del 53,8%, una de las más altas desde la salida de la convertibilidad. Al mismo tiempo, distintos estudios del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y de CIFRA-CTA estimaron que el salario real perdió entre un 15% y un 20% de su poder adquisitivo durante la gestión. Los jubilados también sufrieron una fuerte pérdida de ingresos tras la reforma previsional de 2017, que modificó la fórmula de actualización de los haberes.
La industria en retroceso
Durante la gestión de Cambiemos la industria manufacturera registró una importante caída. Sectores como el textil, el calzado, el metalúrgico y el de maquinaria agrícola sufrieron pérdidas de empleo y reducción de la producción. En el NEA las dificultades económicas también dejaron su marca. Empresarios y productores advirtieron en aquellos años sobre el aumento de los costos financieros, la retracción del mercado interno y las dificultades para sostener la rentabilidad.
Otro de los ejes que suele aparecer al evaluar la gestión de Macri es el crecimiento del endeudamiento externo. Durante sus primeros años de gobierno Argentina volvió a emitir deuda de manera sostenida en los mercados internacionales luego del acuerdo con los fondos buitre. El acceso al crédito permitió financiar el déficit fiscal durante un tiempo, pero incrementó significativamente el peso de la deuda pública. La crisis cambiaria de 2018 modificó ese escenario y terminó derivando en un acuerdo con el FMI.

El acuerdo con el FMI más grande de la historia
Uno de los hechos más recordados del gobierno de Macri fue el acuerdo stand-by firmado con el FMI en 2018. El organismo aprobó un programa por $57.100 millones de dólares, de los cuales finalmente se desembolsaron alrededor de $44.500 millones de dólares, el mayor préstamo concedido en la historia del Fondo. El objetivo oficial era recuperar la confianza de los mercados y estabilizar la economía luego de una fuerte corrida cambiaria. Según datos del entonces Ministerio de Hacienda, la deuda bruta de la Administración Central pasó de aproximadamente $240.665 millones de dólares en diciembre de 2015 a $323.065 millones de dólares al finalizar 2019.
Sin embargo, la crisis continuó profundizándose. El peso sufrió sucesivas devaluaciones, la inflación se aceleró y diversos informes del Banco Central y de la Oficina de Evaluación Independiente del FMI sostuvieron que una parte significativa de los desembolsos coincidió con una intensa salida de capitales y con ventas de reservas para contener la volatilidad cambiaria. Las consecuencias de ese endeudamiento siguen presentes: los gobiernos posteriores debieron renegociar los vencimientos y administrar los compromisos asumidos durante la gestión de Cambiemos, condicionando buena parte de la política económica hasta la actualidad.
También impulsó una política de reducción de subsidios que derivó en fuertes aumentos de las tarifas de electricidad, gas y transporte. Con el denominado «tarifazo», las facturas se multiplicaron en pocos meses, modificando la economía cotidiana de millones de hogares. Las PyMEs tampoco escaparon a esa situación. Según el Observatorio de Industriales PyMES Argentinos (IPA), entre 2016 y 2019 cerraron 24.537 pequeñas y medianas empresas.
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