La posible construcción de la represa hidroeléctrica “El Carrizal” en Bolivia volvió a encender las alarmas en la región. La obra se proyecta dentro de la cuenca del río Pilcomayo y, según especialistas y organismos de control, podría generar cambios de gran impacto ambiental. Desde la Defensoría del Pueblo de Formosa, encabezada por José Leonardo Gialluca, cuestionaron la respuesta de la Cancillería Argentina y reclamaron una intervención más firme.
Alertan sobre impactos en toda la cuenca
Desde la Defensoría del Pueblo calificaron como insuficiente la respuesta brindada por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Consideran que aún faltan definiciones claras sobre los posibles efectos de la represa en el sistema hídrico compartido por Argentina, Bolivia y Paraguay.
El organismo recordó que los países que comparten ríos internacionales deben intercambiar información y consultar cualquier obra que pueda afectar el curso de agua. También señalaron que la discusión debe darse en el ámbito de la Comisión Trinacional para el Desarrollo de la Cuenca del Río Pilcomayo (CTN).
Según la información oficial, Bolivia presentó documentación preliminar sobre el proyecto entre 2018 y 2019. Además, en julio de 2024 técnicos de Argentina y Paraguay recorrieron la zona donde se prevé construir la represa para evaluar sus características.

Temor por el futuro del Bañado La Estrella
Para Gialluca, el principal riesgo es una reducción del caudal que llega aguas abajo. Esa situación podría alterar el funcionamiento natural del río Pilcomayo y afectar ecosistemas de gran valor ambiental.
El funcionario advirtió que la obra podría eliminar el denominado “pulso de inundación”, un fenómeno natural que permite la formación de humedales y la renovación de ambientes acuáticos. Entre los sitios más vulnerables aparece el Bañado La Estrella, uno de los mayores humedales de Argentina.
También alertó sobre posibles consecuencias para la biodiversidad, la reproducción de peces y la disponibilidad de agua en amplias zonas del Gran Chaco. Según sostuvo, el impacto podría extenderse mucho más allá del área donde se construiría la represa.
Reclaman más estudios y transparencia
La Defensoría insistió en que el análisis no debe limitarse al lugar donde se emplazará la obra. Por el contrario, consideran necesario evaluar toda la cuenca del Pilcomayo, desde su naciente hasta los sectores más bajos.
En ese marco, Gialluca rechazó las versiones que sostienen que el río Pilaya no forma parte del sistema del Pilcomayo. Afirmó que cualquier estudio serio debe contemplar la interacción entre todos los cursos de agua vinculados a la cuenca.
Por ese motivo, reclamó acceso completo a la documentación técnica y ambiental. El objetivo es que especialistas independientes puedan revisar los datos y determinar los posibles efectos del proyecto.
La discusión sobre El Carrizal trasciende las fronteras de Bolivia y ya involucra a organismos de Argentina y Paraguay. Mientras continúan los pedidos de información y los estudios complementarios, crece la preocupación por el futuro del río Pilcomayo y de los ecosistemas que dependen de él. Con escenarios de sequías cada vez más frecuentes en el Gran Chaco, especialistas y autoridades advierten que cualquier intervención sobre la cuenca debe evaluarse con extrema cautela para evitar consecuencias irreversibles.








