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Cada vez más jubilados deben trabajar: creció el empleo precario entre mayores de 65 años

Con jubilaciones deterioradas, miles de personas mayores se ven obligadas a seguir trabajando o regresar al mercado laboral en condiciones informales. El fenómeno se profundizó durante el gobierno de Javier Milei y ya alcanza uno de los niveles más altos de la última década.
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La crisis económica y la pérdida del poder adquisitivo de las jubilaciones empujan a cada vez más personas mayores de 65 años a seguir trabajando en Argentina. Lejos de tratarse de una elección vinculada al “envejecimiento activo”, los datos dejan entrever una realidad marcada por la necesidad económica, la informalidad y la precarización laboral.

Según informó una consultora privada a partir de datos del cuarto trimestre de 2025, las personas mayores de 65 años ya representan el 5,1% del total de ocupados del país. Se trata del segundo nivel más alto desde 2016, apenas por debajo del pico registrado en 2019. El fenómeno se consolidó desde 2023 y se profundizó en medio del ajuste económico impulsado por el Gobierno de Javier Milei.

Detrás de las estadísticas aparece una postal cada vez más frecuente: jubilados manejando remises, trabajando en obras de construcción, atendiendo pequeños comercios o realizando changas para completar ingresos que ya no alcanzan para cubrir gastos básicos como alimentos, medicamentos y servicios.

En 2025 el sector de personas mayores de 65 años fue el que mayor crecimiento tuvo en la participación del mercado laboral. 

El trabajo informal como única salida

Uno de los aspectos más preocupantes del informe es el crecimiento del trabajo independiente y precario entre adultos mayores. En 2025, el 48,1% de las personas ocupadas mayores de 65 años trabaja por cuenta propia, el nivel más alto de toda la serie histórica.

Desde 2016 hasta el año pasado, el número de trabajadores independientes de este grupo etario aumentó un 75,2%, muy por encima del crecimiento general de ocupados mayores, pero como se dijo, es una tendencia que se profundizó con el Gobierno de Milei, en cuya gestión a la vez hubo un desplazamiento de empleos más estables hacia formas de supervivencia económica sin garantías laborales.

La situación también se agravó entre quienes continúan trabajando como asalariados. La informalidad laboral alcanzó al 55,7% de los mayores de 65 años, frente al 47% registrado en 2016.

En el 2025 se consolidó y llegó a picos históricos en la cantidad de personas mayores a 65 años que trabajan.

El deterioro se aceleró en el último año: mientras los empleos formales cayeron un 11%, los puestos informales crecieron un 21,2%. En otras palabras, la mayoría de quienes siguen trabajando después de jubilarse lo hacen sin aportes, sin estabilidad y sin protección social.

Jubilados en trabajos físicamente exigentes

El informe también expone que muchos adultos mayores permanecen activos en tareas de fuerte desgaste físico. Entre las principales actividades donde trabajan personas mayores de 65 años aparecen:

  • Construcción (12,7%)
  • Comercio de alimentos y bebidas (11,3%)
  • Comercios minoristas (6,9%)
  • Tiendas no especializadas (5,5%)

Particularmente alarmante es el caso de la construcción, un sector históricamente asociado al esfuerzo físico intenso y a mayores riesgos laborales.

El escenario deja en evidencia que miles de jubilados no continúan trabajando por realización personal, sino porque sus haberes quedaron muy lejos de cubrir el costo de vida en un contexto de inflación, aumentos de tarifas y encarecimiento de medicamentos.

Las ciudades donde más crece el trabajo de adultos mayores

La participación de personas mayores en el mercado laboral muestra fuertes diferencias según la región del país. Los aglomerados urbanos con mayor presencia de trabajadores mayores de 65 años son:

  • CABA: 7,6%
  • Gran Tucumán: 6,5%
  • Posadas: 6,1%

En contraste, las cifras más bajas se registran en zonas patagónicas como Comodoro Rivadavia y Neuquén-Plottier.

Las personas mayores recurren a trabajos informales que muchas veces ponen en riesgo su salud, para conseguir unos pesos más.

Sin embargo, algunos distritos mostraron aumentos explosivos en la última década. Santiago del Estero-La Banda registró un crecimiento del 430,8% en la cantidad de ocupados mayores, mientras que Río Gallegos alcanzó un incremento del 352,4%.

El crecimiento del empleo entre mayores de 65 años deja al descubierto una de las consecuencias sociales más profundas de la crisis económica: la jubilación dejó de garantizar un retiro siquiera.

Mientras el Gobierno nacional sostiene su política de ajuste sobre jubilaciones, cada vez más adultos mayores se ven empujados a continuar trabajando en condiciones precarias para sostener su economía cotidiana. La contracara de esa “actividad laboral” es una generación que enfrenta la vejez con incertidumbre, informalidad e ingresos insuficientes.

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