La salud pública en Argentina se encuentra ante una inminente crisis de abastecimiento. Alejandra Gómez, Presidenta de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), reveló en diálogo con Detrás de la Noticia (FM Digital 91.3) un escenario crítico: el desfasaje financiero provocado por el PAMI está asfixiando a las farmacias, llevándolas al endeudamiento, la reducción de personal y, en los casos más graves, a la imposibilidad de reponer mercadería, la cual se podría convertir en una crisis masiva.
El núcleo del conflicto es el «agujero negro» financiero en la cadena de pagos tanto del PAMI como de otras obras sociales, aseguró ante el equipo de FM Digital. Mientras que las farmacias deben pagar a las droguerías en un plazo de 15 a 20 días, las obras sociales y prepagas abonan, en el mejor de los casos, a los 60 días. Pero actualmente la situación es peor: existen deudas de prestaciones realizadas en diciembre y enero que aún no han sido canceladas.
«Si bien hay atrasos en muchas obras sociales, el caso de PAMI es el que más alerta por su magnitud. Con más de 5 millones de afiliados, su presencia en el mostrador es tan grande que cualquier demora afecta la operatividad diaria de todo el sector», explicó Gómez. Este flujo de fondos depende directamente de las decisiones del Ministerio de Economía de la Nación, encabezado por Luis Caputo.

El riesgo del «mostrador vacío» para todos
La advertencia de la COFA es tajante: si una farmacia no recibe el pago de PAMI, no tiene liquidez para pagarle a la droguería. Al cortarse el crédito con el proveedor, la farmacia deja de recibir medicamentos de todo tipo.
«Hoy ya tenemos farmacias que están con las cuentas suspendidas en las droguerías. Si el pago de PAMI no llega antes de fin de mes, la situación empeorará y muchas no tendrán stock», indicó Gómez. Esto significa que la crisis trascenderá a los afiliados de la obra social: cualquier persona que ingrese a una farmacia a buscar un remedio, aunque pretenda pagarlo de forma particular, podría encontrarse con que el establecimiento no tiene productos para vender.
La crisis tiene dos caras: la financiera, que afecta al profesional farmacéutico, y la sanitaria, que golpea al paciente. Asimismo, se encuentra por parte de PAMI la reducción de la cobertura total de medicamentos esenciales que afectó a 3 millones de jubilados, por lo que el consumo ha caído drásticamente.
«El medicamento es un bien social; uno no elige tomarlo, lo consume por una patología o para prevenir. Hoy vemos que la gente debe optar entre un remedio u otro, o directamente abandonar tratamientos», lamentó la titular de la entidad. El magíster en Salud Pública, el doctor Oscar Atienza, en ese sentido, advirtió que tras esta decisión hubo un aumento en la cantidad de muertes de personas mayores de 65 años.
El eslabón más débil: la farmacia de barrio
Si bien existen mesas de diálogo, los avances son nulos frente a la política de superávit fiscal que prioriza el recorte de fondos y cuyos referentes principales hoy gestionan el PAMI. El impacto será devastador en las farmacias de barrio y de localidades pequeñas, se analizó.
«Lo que advertimos es que esta emergencia financiera no debe convertirse en una emergencia sanitaria donde la persona, simplemente, no pueda acceder a su medicina», concluyó Gómez. Sin una respuesta urgente de la cartera de Economía, el «mostrador vacío» dejará de ser una amenaza para convertirse en una realidad cotidiana.
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