- Publicidad -

Perú vota entre el caos: 43 candidatos, fraude denunciado y el modelo que Milei admira en llamas

Las elecciones del 12 de abril dejaron un escenario inédito: la boleta más larga de la historia, acusaciones de irregularidades, la renuncia del jefe del organismo electoral y un balotaje cuyo segundo participante aún no se sabe quién será. Todo esto en el país que Javier Milei presenta como modelo a seguir.
eleccionesperu

Si algún observador externo necesitara una imagen para entender la crisis institucional peruana, bastaría con mirar el tamaño de la boleta electoral del último domingo: 65 centímetros de largo, equivalente a la pantalla de un televisor de 50 pulgadas. Ese pedazo de papel resume, mejor que cualquier análisis, el estado de la democracia en el país andino.

El 12 de abril, más de 27 millones de peruanos concurrieron a las urnas convocados por 43 partidos políticos habilitados para competir en las elecciones generales. Un récord mundial sin precedentes en la región. Para comparar: Argentina eligió a Javier Milei entre cinco candidatos; México decidió entre tres; Colombia, entre cuatro. Perú compitió en una categoría propia, y los resultados están a la altura del desorden.

Una segunda vuelta sin segundo candidato confirmado

Con el 94% del escrutinio procesado, la derechista Keiko Fujimori lidera con el 17% de los votos válidos. Hasta ahí, la única certeza. El segundo lugar sigue sin definirse: el candidato de izquierda Roberto Sánchez obtiene el 12%, mientras que el ultraconservador Rafael López Aliaga ronda el 11,9%. La diferencia entre ambos es de apenas 19.000 votos, y el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) estima que resolverá las más de 15.000 actas observadas recién a mediados de mayo. La segunda vuelta está fijada para el 7 de junio, pero nadie sabe todavía quién le disputará ese balotaje a Fujimori.

En ese contexto, López Aliaga denunció la existencia de un fraude electoral y exigió la nulidad del proceso. Sánchez, por su parte, acusó a su rival de aplicar una «estrategia del caos» y pidió calma. Los analistas advierten que, con semejante fragmentación, quien pase a segunda vuelta lo hará con un mandato popular exiguo, lo que compromete de entrada la gobernabilidad del futuro presidente.

El jefe electoral renunció, la fiscalía pide su detención

El caos no se limitó a los números. Piero Corvetto, titular de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), renunció el martes siguiente a los comicios en medio de un alud de críticas por fallas logísticas que obligaron a extender la votación un día más en Lima, algo sin antecedentes en la historia reciente del país. Este miércoles, la Fiscalía Anticorrupción solicitó su detención preliminar por presunta colusión, y se confirmó que el exfuncionario posee doble nacionalidad, peruana e italiana, y ya entregó sus dos pasaportes a las autoridades. Corvetto llegó además a la Prefectura de Lima para pedir garantías de seguridad para su familia, luego de que un canal de televisión difundiera datos personales de sus hijos.

Al caos electoral se sumaron las renuncias de los ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa. El Congreso proyecta quedar dominado por seis fuerzas sin mayoría absoluta, lo que augura una legislatura de negociaciones permanentes y bloqueos recurrentes.

El modelo que Milei admira, visto de cerca

Desde hace meses, el gobierno argentino menciona a Perú como un espejo deseable: estabilidad macroeconómica, Banco Central autónomo, inflación contenida y equilibrio fiscal. El ministro de Economía Luis Caputo y el presidente del Banco Central Santiago Bausili han elogiado en público ese camino. Lo que omiten en sus discursos es el reverso de esa postal: el 70% de la población económicamente activa trabaja en la informalidad, la desigualdad es estructural, y la inestabilidad política es tan crónica que el país acaba de destituir a su sexta presidenta en menos de una década.

El propio ex ministro de Producción peruano Piero Ghezzi reconoció que el boom de inversiones generó empleo en sectores acotados, pero que «la macro es transversal y no alcanza» para incorporar a la mayoría de los trabajadores al sector formal. Crecimiento para pocos, precariedad para muchos: esa es la ecuación que el fujimorismo inauguró en los años noventa y que ningún gobierno posterior logró revertir.

El escenario electoral de 2026 es, en parte, consecuencia directa de esa fragmentación acumulada. En 2023, el Congreso peruano eliminó las primarias abiertas que filtraban candidatos, habilitando el ingreso masivo de partidos sin base real. El resultado: 43 sellos compitiendo, muchos de ellos meros vehículos electorales al servicio del mejor postor.

Perú tiene las cuentas ordenadas, sí. Pero tiene un país que vota con una papeleta del tamaño de un televisor, que no sabe quién gobernará hasta junio, y que acaba de perder al responsable de organizar sus elecciones en medio de acusaciones penales. Eso también es el modelo.

ADEMÁS EN NEA HOY:

Argentina: una anomalía regional

Combustible: los precios marcan subas récords, pero las ventas registran su peor nivel desde 2021

El Papa de los descartados: el legado de Francisco contra la «globalización de la indiferencia»

ULTIMAS NOTICIAS

Suscribite a nuestro newsletter

Si querés recibir las noticias más leídas gratis por mail, dejanos tu correo