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Comer menos carne, endeudarse más: así luce la «baja de la pobreza» de Milei

El INDEC informó que la pobreza descendió al 28,2% en el segundo semestre de 2025, pero los datos de consumo cuentan otra historia: las ventas de pan cayeron un 45%, el consumo de carne está en su nivel más bajo en 20 años y casi el 60% de las familias no llega al día 20 del mes. ¿Cómo se explica esta contradicción?
Fuente: Radio UNR

Javier Milei festejó en X: «La pobreza sigue bajando. Dato no relato. MAGA!». El INDEC acababa de publicar que la pobreza alcanzó al 28,2% de la población durante el segundo semestre de 2025. Pero mientras los funcionarios brindaban, los datos de consumo demuestran que los argentinos comen cada vez menos carne y pan. Algo no cierra, y la población ya no se come el relato.

Cómo se mide la pobreza en Argentina

El índice del INDEC no mide si una familia come bien o llega a fin de mes. Mide si los ingresos declarados de un hogar alcanzarían —en teoría— para cubrir el costo de una Canasta Básica Total (CBT). Una familia puede recibir un aumento de mil pesos sin que eso cambie su calidad de vida, pero si estaba novecientos pesos por debajo del precio de la CBT, en los registros ya dejó de ser pobre.

Esa comparación se construye a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), un relevamiento periódico en los principales aglomerados urbanos. El problema es que ese mecanismo tiene dos fallas estructurales que distorsionan seriamente el resultado.

Los datos del INDEC registran una baja en el índice de pobreza los últimos 3 semestres

El problema número uno: una canasta que vive en 2004

La CBT se basa en la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares de 2004 y 2005, y refleja cómo gastaba su dinero una familia argentina hace más de veinte años. Entonces, los hogares destinaban una proporción mayor a alimentos y mucho menos a servicios como luz, gas, agua o internet. Hoy esa estructura cambió radicalmente.

Existe una versión actualizada de esa encuesta, la de 2017-2018, cuyos desarrollos metodológicos estaban listos para implementarse. El gobierno frenó su aplicación, lo que motivó la renuncia del entonces director del INDEC, Marco Lavagna. Si se actualizara la canasta, el umbral de pobreza para una familia tipo pasaría de 1.400.000 pesos a casi 2.000.000, según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, empujando a cerca de un 10% adicional de la población por debajo de la línea. En un país donde la energía costó hasta 344% más que en diciembre de 2023 y el gas hasta un 1.500% más, esa diferencia no es un detalle técnico: es la diferencia entre ser pobre o no serlo.

Si el gobierno hubiese actualizado la medición de la Canasta Básica e incluyese el porcentaje de hogares que alquilan, hoy el índice de pobreza estaría en 38.9.

El problema número dos: medir lo que entra, ignorar lo que sale

El segundo gran agujero metodológico es que el índice mide ingresos pero ignora la capacidad real de consumo. Y esa distinción, en la Argentina de 2025 y 2026, es fundamental. Según datos de la consultora Centrix, más del 50% de los hogares no logra cubrir los gastos esenciales hasta el día 20 de cada mes. El 56% tomó algún tipo de deuda en los últimos seis meses, y 9 de cada 10 de quienes se endeudaron tiene dificultades para pagar esa deuda.

Un hogar que declara ingresos de 1.500.000 pesos pero destina 400.000 a pagar deudas no dispone de ese monto completo para comprar en el mercado. La estadística, sin embargo, lo contabiliza como si tuviera el 100%. La morosidad en créditos de bajo monto y billeteras virtuales —herramientas típicas de los sectores de menores ingresos— alcanzó niveles récord durante 2025.

Si la pobreza bajó, ¿por qué la gente come menos?

El consumo de pan cayó un 45% en la provincia de Buenos Aires en los últimos dos meses respecto al mismo período del año anterior, y acumula una baja del 55% en dos años. Martín Pinto, presidente del Centro de Panaderos de Merlo, lo resume sin eufemismos: «Si no come pan la gente, la verdad estamos complicados«. Dos mil panaderías cerraron en el país durante la era Milei.

La mayoria de las familias argentinas se endeuda para llegar a fin de mes

La carne vacuna cayó a su consumo per cápita más bajo en veinte años: 47,3 kilos por persona al año, casi 15 kilos menos que en 2005. El precio del asado subió un 67,6% en doce meses, más del doble que la inflación general. Las ventas en supermercados cayeron un 11,3% en enero de 2026 respecto a noviembre de 2023, y el pago con tarjeta de crédito en esos mismos locales pasó del 37,7% al 44,4%: cada vez más familias necesitan financiar lo que antes pagaban de contado.

Pobreza de papel

Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, lo resumió con precisión: los datos del INDEC presentan un componente de «ficción metodológica«. «La gente no está sintiendo en el bolsillo que tiene más capacidad de consumo«, señaló.

El país donde el INDEC dice que hay menos pobres es el mismo donde el 91% de los hogares está endeudado, el consumo de pan y carne es el más bajo en décadas y los salarios registrados cayeron un 7,9% respecto a noviembre de 2023. Cuando la estadística y la realidad cuentan historias opuestas, la pregunta no es quién está equivocado. La pregunta es a quién le conviene que la estadística gane.

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