La pobreza bajó al 28,2% en Argentina, pero la indigencia sigue estancada y golpea con más fuerza en el NEA. La pobreza infantil supera el 40% y crecen las dudas por cambios en la medición del INDEC.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la pobreza alcanzó el 28,2% en el segundo semestre de 2025, marcando una baja respecto del 31,6% registrado en la primera mitad del año.
Desde el Gobierno nacional destacaron el dato como una señal de recuperación económica. Sin embargo, la mejora no se traduce de manera uniforme en la vida cotidiana: la indigencia se mantuvo en el 6,3%, sin variaciones significativas, lo que evidencia que el sector más vulnerable continúa sin mejoras.
En términos absolutos, esto implica que cerca de 1,9 millones de personas en centros urbanos no logran cubrir siquiera la canasta básica alimentaria, mientras que más de 8,5 millones siguen siendo pobres.
Los hogares pobres registraron ingresos promedio de $783.493, pero necesitaron $1.219.130 para superar la línea de pobreza. Imagen: Archivo
Ingresos que mejoran, pero no alcanzan: la brecha estructural que no se reduce
El informe señala que los ingresos familiares crecieron un 18,3%, superando el aumento de la Canasta Básica Total (CBT) y la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que subieron entre 11,3% y 11,9%. Este comportamiento explica la baja del índice general de pobreza. Sin embargo, la mejora resulta insuficiente frente a la magnitud del problema estructural.
Los hogares pobres registraron ingresos promedio de $783.493, pero necesitaron $1.219.130 para superar la línea de pobreza. La diferencia, de $435.637, marca una brecha del 35,7%, reflejando la dificultad real para salir de esa condición.
Cambios en la medición y dudas sobre los resultados
Otro de los puntos que atraviesa el análisis es la actualización metodológica aplicada por el INDEC para medir pobreza e ingresos, en base a nuevas pautas de consumo.
Si bien estos cambios buscan reflejar con mayor precisión la estructura actual del gasto de los hogares, especialistas advierten que también pueden influir en los resultados y dificultar la comparación directa con períodos anteriores.
En ese contexto, la baja del índice convive con interrogantes sobre cuánto responde a una mejora real y cuánto a ajustes estadísticos

La pobreza infantil, el dato más alarmante: más de 4 de cada 10 niños son pobres
El informe vuelve a exponer una de las problemáticas más críticas: la pobreza en la infancia. El 41,3% de los niños de 0 a 14 años vive en hogares pobres, mientras que entre adolescentes de 12 a 17 años el índice asciende al 45,0%.
Estos números consolidan un proceso de infantilización de la pobreza, donde los sectores más jóvenes concentran el mayor impacto de la crisis.
En contraste, los mayores de 65 años presentan niveles significativamente más bajos, con un 9,7%, evidenciando una desigual distribución del impacto económico según la edad.
El NEA, entre las regiones más golpeadas
Las diferencias territoriales vuelven a marcar un país fragmentado. Mientras la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) registra 9,6% de pobreza y 2,6% de indigencia, en el norte argentino los indicadores son considerablemente más altos.
El NEA se mantiene como una de las regiones más afectadas, con un 7,5% de indigencia, por encima del promedio nacional.
Casos como el de Gran Resistencia, con un 42,2% de pobreza, reflejan con claridad la distancia entre los promedios nacionales y la realidad de las provincias del norte.
La indigencia, el núcleo que no se mueve
Más allá de la baja en el índice general, el dato que no muestra mejoras es el de la indigencia. Este sector, que representa a quienes no pueden acceder a una alimentación básica, permanece estancado incluso en un contexto de recuperación de ingresos.
Frente a este contexto, la baja de la pobreza aparece más como un alivio estadístico que como un cambio estructural. Con la indigencia sin retrocesos y una incidencia particularmente alta en la infancia, los datos reflejan una recuperación que no logra consolidarse en los sectores más vulnerables.
Una vez más la distancia entre los números y la vida diaria vuelve a quedar en evidencia: la pobreza puede bajar en las estadísticas, pero su impacto continúa presente en millones de hogares argentinos.
Fuente: INDEC
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