El 19 y 20 de diciembre de 2001 quedaron grabados en la memoria colectiva argentina como el punto de ruptura de un modelo económico insostenible. Hoy, a 24 años de aquella crisis, el fantasma del pasado recorre nuevamente las calles del país. Las políticas implementadas desde diciembre de 2023 reproducen, casi con exactitud, el recetario neoliberal que llevó a Argentina al abismo: ajuste fiscal, apertura comercial indiscriminada, flexibilización laboral y concentración de la riqueza en pocas manos.
Lo más inquietante no es solo la repetición del modelo, sino la presencia de algunos de sus principales responsables. Patricia Bullrich, quien como ministra de Trabajo impulsó en 2001 el recorte del 13% en las jubilaciones, hoy dirige operativos represivos contra los mismos jubilados que entonces empobrecía. Federico Sturzenegger, procesado por el escándalo del Megacanje que profundizó el endeudamiento previo a la crisis, regresó para impulsar la desregulación y el desmantelamiento del Estado.
Un salario mínimo que retrocede en el tiempo
Los números hablan por sí solos. Un análisis de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA revela que entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025, el Salario Mínimo, Vital y Móvil perdió un 34% de su poder adquisitivo. El deterioro fue brutal desde el inicio: en diciembre de 2023 cayó un 15%, y en enero de 2024 se hundió otro 17%. Para septiembre de este año, el salario mínimo real quedó por debajo del nivel previo al estallido de la convertibilidad.
Pero el problema no se limita al salario mínimo. Según el Instituto Gino Germani de la UBA, el 72% de los trabajadores gana menos de un millón de pesos y no alcanza a cubrir la Canasta Básica. El fenómeno del «trabajador pobre» se profundiza día a día: entre los trabajadores informales, casi 9 de cada 10 no logran cubrir lo mínimo para subsistir. Incluso entre los asalariados formales, el 58% no supera el valor de la Canasta Básica.
El Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica advierte que dos tercios de la población vive con ingresos por debajo de la media, y el 77% de los hogares no supera los 800 mil pesos per cápita. La clase media se desvanece, devorada por tarifas en alza constante, una inflación que erosiona cualquier ingreso y salarios que pierden toda capacidad de compra.

El endeudamiento golpea a las familias
Los datos del Banco Central muestran que la morosidad se triplicó durante el último año. La irregularidad del crédito alcanzó en septiembre el 4,2%, impulsada principalmente por la mora de los hogares, cuyos préstamos presentan un atraso del 7,3%. En las entidades bancarias, el trabajo cotidiano refleja esta realidad: cada vez más empleados pasan de ofrecer créditos a gestionar avisos de deuda y refinanciaciones.
Cierre de empresas y destrucción de empleo
Entre noviembre de 2023 y agosto de 2025, la cantidad de trabajadores registrados en unidades productivas cayó en 276.624 puestos, lo que representa una disminución del 2,81% del empleo formal. Esto equivale a más de 432 puestos perdidos por día. En el mismo período, el número de empresas con personal registrado cayó de 512.357 a 493.193, con 19.164 firmas menos: casi 30 cierres diarios.
Los sectores más golpeados son la administración pública, la construcción, el transporte y la industria. El paralelismo con el período 1998-2002 es inquietante: en aquellos años se perdieron 39 mil empresas, con la industria especialmente afectada al reducirse de 57 mil a 46 mil firmas.
Las mismas recetas de siempre
Un informe económico señala que el 90% de las propuestas actuales repiten políticas neoliberales implementadas en al menos uno de los tres intentos anteriores en Argentina. La apertura financiera que conduce a la especulación y fuga de divisas; la apertura comercial que genera déficit y desindustrialización; la reducción del gasto público que deteriora los servicios esenciales; la flexibilización laboral que precariza el empleo; las privatizaciones que entregan el patrimonio público.
La eliminación de la política monetaria recuerda peligrosamente a la Convertibilidad, que terminó con tasas de desempleo del 18% en 2001 y más del 21% tras la crisis. El retorno al sistema de capitalización individual para las jubilaciones amenaza con reproducir el agujero fiscal que contribuyó al colapso de hace 24 años.

Un ciclo que se repite
La historia argentina parece condenada a repetirse cuando no se resuelven las causas profundas de las crisis. La receta es siempre la misma: Martínez de Hoz en la dictadura, Menem y Cavallo en los 90, Macri con sus funcionarios económicos. Planes que no buscan el desarrollo del pueblo sino el beneficio de unos pocos, mientras la mayoría se hunde en la miseria y la exclusión.
El 19 y 20 de diciembre de 2001 no fueron eventos aislados, fueron la consecuencia inevitable de políticas que concentraron la riqueza, destruyeron el tejido productivo y vaciaron los bolsillos de millones de argentinos. Hoy, a 24 años de aquella explosión social, los indicadores económicos y sociales encienden las mismas alarmas. La pregunta ya no es si el pasado puede volver, sino cuánto falta para que la historia complete otro ciclo de su eterno retorno.
ADEMÁS EN NEA HOY:









