Ante el escueto aumento que el Salario Mínimo, Vital y Móvil tiene bajo el Gobierno de Javier Milei (el reciente incremento lo mantiene por debajo de los $400 mil hasta agosto del 2026), el economista Rubén Serruya analizó ante NEA HOY cómo se ha transformado en un ingreso que ubica automáticamente a quien lo percibe, en niveles de pobreza o indigencia. "El resultado es un país donde trabajar tiempo completo, y en muchos casos, tener pluriempleo, no garantiza dejar de ser pobre", señala.