El fenómeno de El Niño ya está presente en la región NEA. Como respuesta, Formosa ya puso en marcha un esquema preventivo que incluye defensas, estaciones de bombeo, limpieza de canales, protocolos de Vialidad y monitoreo de las principales cuencas. La contracara es el reclamo a Nación por obras y mantenimiento en rutas nacionales que pueden convertirse en un problema adicional frente a lluvias extraordinarias.
El fenómeno climático todavía está en evolución y los pronósticos ubican el período de mayores precipitaciones entre la primavera y el verano. Pero el escenario ya fue incorporado a la planificación provincial y, a esta altura, no se trata solamente de reuniones o anuncios: hay infraestructura que fue acondicionada, protocolos que fueron activados y equipos que ya están trabajando.
Frente a una emergencia hídrica, el estado de preparación previo puede determinar cuánto tarda una ciudad en evacuar el agua, cuánto tiempo permanece aislada una comunidad o qué capacidad existe para sostener caminos y servicios esenciales.
Ver esta publicación en Instagram
La provincia en el último tiempo avanzó con una nueva electrobomba instalada en la estación de bombeo de La Floresta quedó operativa el 24 de agosto, con una capacidad de 2.500 metros cúbicos por hora, equivalente a unos 700 litros por segundo. El trabajo realizado incluyó además nuevas compuertas, cañerías, rejas, un cuenco de hormigón y mejoras en el suministro eléctrico.
No es una obra aislada. Según información oficial, la Capital cuenta con 12 estaciones de bombeo que vienen siendo intervenidas y acondicionadas, mientras que en el interior provincial Vialidad activó un protocolo de operación en sus siete distritos jurisdiccionales, con trabajos sobre canales, alcantarillas y otras obras destinadas a mejorar el escurrimiento.
Ver esta publicación en Instagram
Clorinda también reforzó su esquema preventivo. Allí, los organismos provinciales y municipales pusieron en funcionamiento un comando de emergencia y revisaron el estado de las estaciones de bombeo y de las defensas. La ciudad, que conoce de cerca el impacto de las crecidas, sostiene que la barrera se encuentra actualmente en condiciones para afrontar un eventual escenario adverso.
Hay además una planificación que excede las máquinas y las obras. La provincia viene utilizando antecedentes de los fenómenos de 1997, 1998 y 2016 para identificar zonas que podrían quedar expuestas. Según los datos difundidos por el propio Gobierno, aquellos episodios llegaron a afectar, en conjunto, alrededor del 22% del territorio provincial, unas 1,35 millones de hectáreas. Todo esto permite decir que Formosa llega a la posible temporada de mayores lluvias con algo que no siempre está disponible: tiempo para prevenir.
La discusión quedó expuesta con mayor claridad en los últimos días, cuando Formosa intimó a Vialidad Nacional para que ejecute tareas de dragado y desobstrucción en las rutas nacionales 11 y 95. La advertencia provincial apunta a un problema concreto: alcantarillas y terraplenes nacionales que, frente a grandes volúmenes de agua, pueden obstaculizar el escurrimiento y agravar el riesgo de anegamientos.

No es un reclamo menor. Según la documentación presentada por la provincia, la falta de mantenimiento en esos corredores podría comprometer más de 1,7 millones de hectáreas productivas, además de afectar la conectividad de comunidades y el abastecimiento de centros urbanos.
Y el problema se vuelve todavía más evidente cuando se mira al Pilcomayo. Se trata de un río internacional, de comportamiento complejo, cuyo manejo requiere obras e intervención que exceden ampliamente las posibilidades de una administración provincial. Formosa volvió a reclamar por las defensas y por otras obras estratégicas que quedaron pendientes ante la falta de financiamiento nacional.

La discusión, entonces, no debería reducirse a si Formosa está preparada o no. Los hechos indican que la provincia viene haciendo tareas concretas para llegar mejor posicionada a un eventual escenario de lluvias extraordinarias. El Niño puede terminar siendo más o menos intenso de lo que hoy proyectan los pronósticos. Nadie puede anticiparlo con absoluta precisión.
Lo que sí puede anticiparse es que, cuando llegue una lluvia extraordinaria, no habrá tiempo para empezar a limpiar una alcantarilla, reparar una bomba o discutir quién debía hacer una obra. Por eso la preparación que Formosa está mostrando puede valorarse sin necesidad de convertirla en propaganda oficial: prevenir antes de que llegue el agua es una política pública razonable.
Formosa ya hizo su parte en materia de prevención. La próxima discusión será determinar si Nación responderá a los reclamos.
ADEMÁS EN NEA HOY:
Sectores institucionales y sociales defienden la reforma constitucional de Formosa









