- Publicidad -

Jeffrey Epstein en Argentina: empresarios, modelos y la red de poder detrás del escándalo sexual

La aparición del empresario Martín Varsavsky en los archivos de Jeffrey Epstein reavivó las preguntas sobre los vínculos argentinos dentro de la trama internacional de explotación sexual. Aunque no existen pruebas que lo involucren en delitos, el caso vuelve a poner el foco en cómo operaban las redes de poder, dinero e impunidad alrededor del financista estadounidense.
Foto: MDZ online

La semana pasada, un nuevo nombre argentino apareció entre los archivos vinculados a Jeffrey Epstein. Esta vez fue el empresario tecnológico Martín Varsavsky, cuyo correo electrónico figuraba en la llamada “Little Black Book”, la agenda de contactos del financista estadounidense. Varsavsky negó cualquier vínculo personal y aclaró que se trataba de una dirección pública utilizada para su empresa. Hasta el momento no existen pruebas que lo relacionen con delitos ni con encuentros con Epstein. Sin embargo, la aparición de un nuevo argentino en los documentos nos hace preguntarnos ¿hasta dónde llegaban las redes de poder que hicieron posible el entramado de explotación sexual comandado por Epstein?

Argentina en los archivos de Epstein

El nombre de Epstein se convirtió en símbolo de una maquinaria internacional de abuso, trata y explotación sexual sostenida durante décadas gracias a la protección de empresarios, políticos, celebridades y operadores financieros. Las víctimas denunciaban desde hace años que existió una estructura organizada para captar menores de edad, trasladarlas y ponerlas a disposición de hombres poderosos. Esto fue confirmado por la condena de Ghislaine Maxwell en 2022.

El problema es que en esa estructura, Argentina aparece una y otra vez. Los documentos desclasificados por la Justicia estadounidense contienen más de 700 referencias al país o a ciudadanos argentinos. Algunas son menciones menores, mientras que otras revelan conexiones mucho más perturbadoras. Correos entre agentes del FBI hablan explícitamente de víctimas en Argentina y de la necesidad de contar con traductores y apoyo terapéutico para ellas. En paralelo, aparecen agencias de modelos de Buenos Aires enviando álbumes fotográficos de jóvenes argentinas al correo personal de Epstein como parte de newsletters promocionales.

Y es que no podemos ignorar que en ocasiones, la industria del modelaje y del entretenimiento han sido usadas como carnada para que mujeres jóvenes, muchas veces muy chicas, sean convertidas en mercancía para circuitos de élite dominados por varones con dinero y contactos. El caso Epstein es justamente el que mostró cómo las fronteras entre glamour, negocios y violencia sexual pueden desdibujarse facilmente gracias a la perversidad, el poder y el dinero.

Valeria Mazza junto al diseñador Gianni Versace y las supermodelos Karen Mulder, Carla Bruni, Naomi Campbell, Carolyn Murphy y Christina Kruse. Karen Mulder, fue una de las primeras figuras en denunciar. (Foto: Redes sociales)

Los nombres argentinos

Además de los delitos individuales, lo que más devela el caso es como funciona la estructura patriarcal en cuanto al cuerpo de las mujeres, que son usadas como moneda de intercambio. El fallecido estilista Roberto Giordano recibió múltiples transferencias de dinero por parte de Epstein, según extractos bancarios incorporados a la investigación. Giordano organizaba desfiles en Punta del Este y Pinamar, espacios pertinentes para el cruce entre empresarios, políticos, modelos y celebridades. No existen condenas ni pruebas directas que indiquen delitos de su parte en relación con Epstein, pero las transferencias nos hacen preguntarnos qué otros vínculos mantenía el financista.

Otro nombre que surge es el de Federico Machado, conocido como “Fred” Machado. Entre otros contratos, en casa de Epstein se encontraron contratos y tratativas con el empresario para venderle al financista un avión Gulfstream por 10.000.000 de dólares. Cabe destacar que el nombre de Machado empezó a sonar en los medios gracias a sus vínculos con José Luis Espert, quien utilizó vuelos privados financiados por él durante campañas políticas anteriores.

También aparece mencionado el magnate británico Joe Lewis, propietario de enormes extensiones de tierra en la Patagonia argentina. Correos electrónicos entre Epstein y el ex CEO de Barclays, Jes Staley, mencionan encuentros con Lewis en Bariloche. Una vez más, nada de esto constituye automáticamente un delito, pero sí demuestra lo amplia que era la telaraña de Epstein.

Donald Trump, Melania Trump, Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell. (Foto: Redes Sociales)

Mujeres vulnerables e impunidad estructural

Durante años, Epstein operó prácticamente a la vista de todos, ese es el problema, la impunidad estructural. Fue denunciado múltiples veces, pero alcanzó acuerdos judiciales escandalosamente favorables. Continuó relacionándose como si nada pasara con presidentes, empresarios multimillonarios y figuras del espectáculo incluso después de las primeras acusaciones públicas. Su fortuna compró silencios, acceso y protección institucional.

La mayoría de sus víctimas fueron adolescentes o mujeres muy jóvenes que debieron enfrentarse no sólo a sus agresores, sino también a un entramado de abogados, operadores políticos y medios de comunicación que minimizaron sus testimonios durante años. Muchas provenían de contextos económicos vulnerables, algunas fueron captadas con falsas promesas laborales o académicas, otras eran directamente menores de edad. Epstein construyó un mercado internacional de explotación sostenido sobre desigualdades de clase y de género. El acceso al dinero y a los contactos permitía transformar la violencia en un secreto tolerado dentro de ciertos círculos de poder.

Por eso la aparición constante de nombres famosos genera tanta conmoción pública. Porque obliga a preguntarse cuántas personas sabían lo que ocurría, cuántas eligieron callar y cuántas se beneficiaron indirectamente de ese sistema. La muerte de Epstein en prisión en 2019 fue catalogada oficialmente como suicidio, pero dejó abiertas innumerables teorías y frustró la posibilidad de un juicio oral que permitiera profundizar responsabilidades. Maxwell continúa siendo la única persona presa por la estructura de tráfico sexual, a pesar de que la magnitud del caso sugiere múltiples niveles de complicidad. Al fin y al cabo, parece que la red era mucho más grande que él.

ADEMÁS EN NEA HOY:

Una década después de ser sancionada, el Gobierno de Milei retrocede sobre la Ley de Identidad de Género

“Utilizó a su hijo para causar daño a su pareja”: investigan el secuestro del niño «N» como violencia vicaria

ULTIMAS NOTICIAS

Suscribite a nuestro newsletter

Si querés recibir las noticias más leídas gratis por mail, dejanos tu correo