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El consumo cada vez más golpeado: supermercados, mayoristas y shoppings profundizan la crisis económica bajo la gestión de Milei

Con una caída del 5,1% en supermercados, derrumbes en mayoristas y shoppings, y un creciente uso de tarjetas y billeteras virtuales para cubrir gastos básicos, el consumo volvió a encender alarmas sobre el impacto del ajuste económico de Javier Milei. Los datos del INDEC reflejan una economía donde los salarios continúan perdiendo contra la inflación, el endeudamiento familiar crece y la recuperación prometida por el Gobierno no logra llegar a las góndolas ni al bolsillo de millones de argentinos.

El consumo masivo volvió a hundirse en marzo y dejó uno de los peores balances económicos para el gobierno de Javier Milei desde el inicio de su gestión. Según el último informe del INDEC, las ventas en supermercados cayeron 5,1% interanual a precios constantes y acumulan una baja de 3,1% en el primer trimestre de 2026. Pero el derrumbe no terminó ahí: los autoservicios mayoristas registraron una caída anual de 7,2%, los shoppings sufrieron un desplome de 13,3% —la peor baja desde abril de 2024— y las ventas de electrodomésticos retrocedieron 12,4%, configurando un escenario de fuerte retracción del consumo en todos los sectores.

Los números reflejan el impacto de la aceleración inflacionaria, el deterioro del salario real y el agotamiento del poder adquisitivo de millones de hogares argentinos. Aunque las ventas medidas en pesos mostraron subas nominales, esos incrementos quedaron muy por debajo del avance de los precios.

En supermercados, por ejemplo, la facturación aumentó 20,5% interanual, mientras que los precios implícitos crecieron 26,9%, dejando en evidencia que la gente compra menos productos pese a gastar más dinero.

El informe oficial también muestra un cambio cada vez más marcado en la forma de consumo: casi el 45% de las compras en supermercados ya se realizan con tarjeta de crédito, mientras que los pagos con billeteras virtuales, QR y otros medios alternativos crecieron 47,5% interanual.

Detrás de esa transformación aparece una realidad cada vez más extendida: familias que recurren al endeudamiento para poder comprar alimentos, artículos de limpieza y productos básicos. El fenómeno coincide con el freno en la recuperación salarial y el regreso de una inflación más alta, que en marzo alcanzó el 3,4%.

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Las ventas en supermercados cayeron 5,1% interanual a precios constantes y acumulan una baja de 3,1% en el primer trimestre de 2026. 

Los rubros esenciales fueron justamente los que más aumentaron. Las ventas corrientes en carnes treparon 41,9%, panadería 27% y alimentos preparados 25%, cifras que muestran el fuerte encarecimiento de productos clave de la mesa de los argentinos.

La caída del consumo ya impacta además sobre el empleo. El personal ocupado en supermercados descendió 2,3% interanual y los puestos de cajeros, administrativos y repositores retrocedieron 2,6%.

Mientras el Gobierno insiste en celebrar el ajuste fiscal y algunos indicadores financieros, los datos de la economía real muestran otra postal: menos compras, más financiamiento para llegar a fin de mes y una recuperación que no aparece en las góndolas ni en los bolsillos de la mayoría de los argentinos.

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