El Gobierno nacional oficializó un nuevo ajuste sobre el área de Salud y redujo más de $63.000 millones del presupuesto destinado a programas sanitarios, medicamentos y asistencia a las provincias. La medida fue formalizada a través de una reestructuración presupuestaria que afecta especialmente a políticas vinculadas con tratamientos oncológicos, acceso a remedios gratuitos y prevención de enfermedades.
Según datos del programa “Presupuesto Abierto”, el Ministerio de Salud pasó de contar con una previsión inicial de más de $7,4 billones a un total actualizado cercano a los $6,6 billones, en el marco de un recorte general del 2% aplicado por la administración nacional a distintas áreas del Estado. Además, especialistas alertaron que el nivel de ejecución presupuestaria sigue siendo bajo pese a que el año ya transita su primera mitad.

Fuerte poda en medicamentos y tratamientos contra el cáncer
Uno de los recortes más importantes impactó sobre el programa de “Acceso a Medicamentos, Insumos y Tecnología Médica”, que perdió alrededor de $20.000 millones. Allí se concentran políticas esenciales para la provisión de remedios, tratamientos especiales y programas destinados a personas con enfermedades crónicas o de alto costo.
También se confirmó una reducción de $5.000 millones en el área de Investigación, Prevención, Detección Temprana y Tratamiento del Cáncer, situación que encendió preocupación entre especialistas y organizaciones sanitarias. El ajuste alcanza especialmente a ayudas sociales y tratamientos vinculados a pacientes oncológicos que dependen del sistema público.
Entre los programas afectados aparecen además el Banco de Drogas Oncológicas, la provisión de medicamentos esenciales, tratamientos de alto precio y asistencia para pacientes trasplantados. Desde el Gobierno sostienen que la decisión apunta a “optimizar gastos” mediante compras centralizadas y una reorganización del sistema sanitario.

Preocupación por el impacto del recorte en las provincias del norte
Otra de las áreas golpeadas fue el programa de “Fortalecimiento de los Sistemas Provinciales de Salud”, que sufrió una quita de aproximadamente $25.000 millones. Especialistas advirtieron que esto podría profundizar las desigualdades sanitarias entre distritos con más y menos recursos, afectando especialmente a las provincias del norte argentino.
Exfuncionarios y referentes sanitarios señalaron que el ajuste podría traducirse en menores transferencias para hospitales, centros de atención primaria y programas de prevención. Además, remarcaron que muchas provincias dependen de estos fondos para sostener campañas de vacunación, compra de insumos y distribución de medicamentos gratuitos.
En paralelo, el programa Remediar —que desde hace más de dos décadas distribuye medicamentos gratuitos en centros de salud de todo el país— quedó bajo revisión y podría sufrir modificaciones importantes en su funcionamiento.

Ajustes en VIH, dengue, salud sexual e institutos nacionales
La reestructuración presupuestaria también alcanzó a programas vinculados con VIH, hepatitis, tuberculosis y lepra, que perderán unos $800 millones. A esto se suman otros $900 millones menos para el programa de Salud Sexual y Procreación Responsable, encargado de la distribución de anticonceptivos y preservativos.
Asimismo, hubo recortes en áreas de prevención de enfermedades transmisibles y control de vectores como el dengue. Organismos estratégicos como el INCUCAI y el instituto ANLIS-Malbrán también registraron disminuciones presupuestarias que afectan obras, equipamiento y funcionamiento operativo.
Desde distintos sectores sanitarios advirtieron que el escenario podría generar mayores dificultades en el acceso a tratamientos y profundizar las diferencias regionales en el sistema de salud pública argentino.






