La crisis económica sigue modificando los hábitos de consumo en Misiones. Crecen las segundas marcas, aumentan las comidas rendidoras y cada vez más familias reorganizan sus compras para llegar a fin de mes.
El fenómeno se siente especialmente con la llegada del frío. Según comerciantes del rubro alimenticio, muchas familias dejaron de priorizar cortes tradicionales de carne vacuna y comenzaron a inclinarse por opciones más económicas y rendidoras, como puchero, aguja, paleta y gallina. La lógica es clara: alimentar más personas gastando menos dinero.
En paralelo, también cambió el consumo en artículos de limpieza y perfumería. Las marcas históricas perdieron terreno frente a productos alternativos más baratos. “La gente busca precios bajos”, resumió el comerciante posadeño Nelson Lukowski al describir una tendencia que ya domina las góndolas misioneras. El corrimiento hacia productos más económicos refleja un deterioro persistente del poder adquisitivo.
Cuando el bolsillo manda, vuelve la olla
Con las bajas temperaturas, las comidas rendidoras volvieron al centro de la mesa familiar. Comerciantes advierten que muchas familias reemplazan preparaciones más costosas por platos abundantes y económicos. El clásico guiso de olla reaparece como estrategia doméstica frente a salarios que no logran acompañar la inflación acumulada.
La situación también impacta en supermercados y almacenes. Las promociones, descuentos y ofertas de mercadería próxima a vencer comenzaron a multiplicarse como una forma de mover stock que ya no encuentra salida rápida en el mercado.
En Misiones, además, el escenario económico se combina con las históricas asimetrías de frontera. Comerciantes y analistas señalan que el tipo de cambio y la competencia con Paraguay y Brasil siguen afectando el movimiento comercial local.

El consumidor misionero compra distinto
La caída del poder adquisitivo modificó no solo cuánto se compra, sino también cómo se consume. Hoy muchas familias priorizan productos esenciales, reducen gastos considerados “innecesarios” y buscan ofertas antes de elegir marcas.
Los comerciantes aseguran que el cliente actual compara precios, cambia hábitos y elige con mayor cautela. El objetivo principal ya no pasa por llenar el changuito, sino por lograr que el dinero alcance hasta fin de mes.
Aunque algunos sectores comerciales lograron sostener el nivel de ventas durante abril, la mayoría reconoce que el consumo atraviesa una etapa de retracción que ya lleva varios meses.

Las segundas marcas dejaron de ser “segunda opción”
Lo que antes aparecía como una alternativa ocasional hoy se convirtió en hábito. Las segundas marcas dejaron de ocupar un lugar marginal y pasaron a liderar muchas categorías de consumo masivo.
El cambio no responde únicamente a preferencias personales, sino a una necesidad económica concreta. La pérdida de ingresos y el aumento de gastos fijos obligan a muchas familias misioneras a reorganizar prioridades y ajustar cada compra.
Mientras tanto, los comerciantes aseguran que el consumo no cayó de forma abrupta, pero sí cambió profundamente. Hoy el desafío ya no es vender más, sino adaptarse a un cliente que llega con la calculadora en la mano y busca estirar cada peso al máximo.










