La histórica cooperativa láctea SanCor Cooperativas Unidas Limitada fue declarada en quiebra por la Justicia de Rafaela, luego de que el propio directorio reconociera la imposibilidad de sostener el proceso de reestructuración iniciado en 2025. El fallo marca el cierre definitivo del concurso preventivo y abre una nueva etapa centrada en la liquidación ordenada de activos.
La decisión fue adoptada por el juez Marcelo Germán Gelcich, quien argumentó que la empresa atraviesa una «inviabilidad estructural no susceptible de reversión». En su resolución, el magistrado sostuvo que la cooperativa no logró presentar una propuesta de acuerdo con sus acreedores y que continuar el proceso concursal solo agravaría su delicada situación financiera.
Según surge del expediente, SanCor acumula una deuda cercana a los 120 millones de dólares, con más de 1.500 acreedores. Además, durante el concurso la empresa siguió generando pasivos, lo que fue interpretado como un esquema de «financiamiento forzoso» a costa de terceros. Para la Justicia, esta dinámica confirma la falta de liquidez y la imposibilidad de sostener la operatoria sin incumplimientos.

A pesar de la quiebra, el fallo dispuso una continuidad operativa acotada en aquellas plantas que aún se encuentran en funcionamiento. El objetivo es preservar el valor de los activos y evitar el deterioro de maquinaria e instalaciones, lo que podría perjudicar el recupero de los acreedores. Esta continuidad estará sujeta a condiciones estrictas: no deberá generar nuevas deudas y se limitará a unidades con capacidad de sostenerse por sí mismas.
Actualmente, la empresa cuenta con seis plantas industriales distribuidas entre Santa Fe y Córdoba, aunque con niveles de producción muy por debajo de su capacidad instalada. En enero de 2026, SanCor procesó apenas poco más de seis millones de litros de leche, un volumen insuficiente para cubrir su estructura de costos. El deterioro productivo se profundizó en los últimos años, con la pérdida de contratos de producción para terceros, la salida de proveedores y la reducción de su base de asociados.

En paralelo, la resolución judicial refuerza el control sobre la compañía mediante una sindicatura con funciones específicas para supervisar la operación, administrar el pasivo y avanzar en la liquidación de bienes. También se suspendieron ejecuciones individuales sobre activos clave, con el fin de garantizar la continuidad parcial de las actividades.
El fallo descarta, además, cualquier alternativa de rescate o salvataje. El juez consideró inviable aplicar mecanismos como el cramdown, debido a la magnitud de la deuda y a las limitaciones propias de la estructura cooperativa. En este escenario, se avanzará hacia la venta de activos —incluyendo plantas, marcas y equipamiento— mediante procesos de licitación, ya sea en conjunto o por separado. Con la quiebra ya formalizada, SanCor ingresa en una etapa decisiva en la que el foco estará puesto en maximizar el valor de sus activos y ordenar su transferencia.
La reestructuración dejó de ser una opción y, a partir de ahora, el proceso estará orientado a la liquidación y al intento de recuperar parte de los créditos en un contexto de fuerte deterioro económico y productivo.
Fuente: Ámbito
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