Ayer el INDEC difundió los datos de inflación de marzo, en los que detalló que el NEA registró un 4,1%. La cifra resulta preocupante porque, además de ser la más alta del país, evidencia que el ajuste libertario golpeó con mayor fuerza en la región, donde al mismo tiempo se concentra uno de los aglomerados más pobres del país.
El IPC del 4,1% es el más alto de los últimos 19 meses en el Nordeste. Esta aceleración, según un informe privado, se explica porque los precios regulados “aceleraron con fuerza e impulsaron el alza general”: el incremento fue de +7,4%, cuando en febrero había sido de +3,1%.

La consecuencia directa del ajuste
Los precios regulados son aquellos valores de bienes o servicios fijados o controlados directamente por el Estado, como la energía eléctrica. Justamente en marzo, este servicio dejó de contar con el tope de subsidio nacional diferenciado para la región del Norte Grande.
Cabe recordar que en el NOA y el NEA, por tratarse de regiones de altas temperaturas, rige —como parte del régimen de Subsidios Focalizados— un tope de consumo a subsidiar de 550 kWh mensuales, pero solo hasta febrero, pese a que en marzo el calor continúa siendo intenso por lo que las personas siguen utilizando más energía para poder refrigerarse. En conclusión, una parte de este aumento en los precios regulados está vinculada al ajuste libertario que, en la región, tuvo un impacto más fuerte.
Esta es una de las razones por las que el NOA se ubicó como la segunda región con mayor inflación: 4%.
NEA: radiografía de la inflación más alta del país
En cuanto al IPC del NEA, es la primera vez desde agosto de 2024 que supera el 4%. A nivel interanual, la suba de precios fue del 33,4%, ubicándose por encima del total nacional (32,6%) por primera vez desde enero de 2024.

En el acumulado del primer trimestre, la suba de precios en el NEA alcanzó el 11,5%, siendo también la más alta del país y ubicándose, además, muy por encima del mismo período de 2025, cuando había sido del 7,7%.
Durante marzo hubo cuatro divisiones con incrementos superiores al nivel general regional. La más significativa fue Educación, con un 22,7%, influida por el inicio del ciclo lectivo (siendo marzo el mes de mayor suba histórica para esta división). Le siguió Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un alza del 9,7%, impulsada principalmente por las tarifas de energía y gas (+14,1%). Luego se ubicaron Restaurantes y Hoteles, con 4,9%, y Alimentos y bebidas no alcohólicas, con 4,5%; en este último caso, incidió especialmente la suba en carnes (+7,6%).
En la comparación interanual, la división Vivienda y servicios mostró la mayor suba en marzo en el NEA, con un 54,1%, seguida por Restaurantes y Hoteles (49,4%) y Educación (45,5%).

El cambio en la política de subsidios tuvo un impacto particularmente negativo en la región, acompañado por aumentos sostenidos en los precios de la energía durante toda la gestión de Javier Milei. Si se compara el precio residencial de noviembre de 2023 con el de marzo de 2026, los usuarios de ingresos bajos registraron un aumento del 2.372% y los de ingresos medios, del 1.862%.
Estas políticas públicas nacionales resultan especialmente perjudiciales en una región con alta vulnerabilidad económica, como el Gran Resistencia, donde —según el propio INDEC— cuatro de cada 10 habitantes son pobres y más de 56 mil personas viven en la indigencia.
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