La crisis docente en Corrientes atraviesa su momento más crítico en años. Lo que comenzó como una reacción a descuentos masivos por adhesión a paros se transformó en un conflicto de fondo que expone el deterioro salarial, la precarización laboral y la falta de canales institucionales de negociación. A pesar de los últimos anuncios del gobierno provincial, las movilizaciones continúan y el malestar crece en toda la provincia.
La decisión oficial de dar de baja el Decreto N° 355/24 —que ataba parte del salario docente a la presencialidad a través del cuestionado Código 632— aparece como un intento de descomprimir la situación, pero llega después de semanas de tensión acumulada. Ese mecanismo había permitido descuentos que, según denuncian los propios trabajadores, alcanzaron cifras desproporcionadas, en algunos casos de entre 400.000 y 600.000 pesos, incluso para docentes que no habían adherido a las medidas de fuerza.
El nuevo ministro de Hacienda y Finanzas, Héctor Grachot, justificó el giro en la política oficial como una «respuesta inmediata a un pedido puntual», aunque aseguró que, en adelante, «se hará un descuento proporcional cuando hagan paro».
Sin embargo, el conflicto docente ya no se explica únicamente por los descuentos. La respuesta del gobierno de Juan Pablo Valdés —un aumento salarial del 6% decidido de manera unilateral y sin convocatoria a paritarias— fue interpretada por los gremios como una señal de profundización del ajuste. En contraste, los sindicatos exigen un incremento del 50% y un salario inicial que supere la línea de pobreza, estimada en alrededor de 1.100.000 pesos para una familia en Corrientes.
Se multiplican las protestas de docentes en toda la provincia
En las calles, la protesta no se detiene. El pasado 28 de marzo, docentes autoconvocados volvieron a manifestarse en la capital provincial y en distintos puntos del interior. En la ciudad de Corrientes, se concentraron sobre la avenida 3 de Abril, frente al Hospital Escuela, visibilizando el conflicto con pancartas y altoparlantes.

Durante la movilización, el referente de los autoconvocados, Adán Luis Palacios, sintetizó uno de los reclamos centrales: «Estamos acá porque pedimos que los pluses se sumen al básico, es simple, la sociedad tiene que entender que nosotros no podemos vivir con pluses y con bonos, es decir, necesitamos que todo pase al sueldo básico. Que se respete la jerarquía y antigüedad del docente. Basta de códigos de presentismo. Es importante que el docente recupere su dignidad».
De acuerdo a la información que obtuvo NEA HOY, durante el fin de semana las protestas se registraron en ciudades como Virasoro, La Cruz, Saladas, San Luis del Palmar, Alvear, Yapeyú, Mocoretá, Merdes, San Roque, Ituzaingó, Solari, Santa Lucía, Paso de los Libres, Santo Tomé, Caá Catí, Itatí, Empedrado, San Lorenzo, entre otras. Además, en muchas de ellas se convocaron a nuevas manifestaciones para los próximos días.
El docente correntino en desventaja con los de otras provincias
El trasfondo del conflicto revela una problemática estructural. En Corrientes, gran parte del salario docente está compuesto por sumas no remunerativas, lo que impacta negativamente en aguinaldos y jubilaciones. A esto se suma un sistema previsional más restrictivo que en otras provincias del NEA: mientras en jurisdicciones como Chaco, Formosa o Misiones los docentes pueden jubilarse acreditando años de servicio sin límite de edad, en Corrientes deben alcanzar los 60 años las mujeres y 65 los varones, en medio de trámites burocráticos que pueden extenderse durante meses o incluso años.
La realidad cotidiana en las aulas también forma parte del reclamo. Docentes que sostienen la educación pública con recursos propios, en escuelas con problemas edilicios y con escaso acompañamiento para abordar la inclusión educativa, configuran un escenario donde la vocación convive con el desgaste y la precarización.
A más de tres semanas del inicio del conflicto, la falta de una mesa de diálogo formal profundiza la incertidumbre. Mientras el gobierno intenta ganar tiempo con medidas parciales, las bases docentes —impulsadas en gran parte por la autoconvocatoria— parecen haber superado la lógica de negociación tradicional.
Con movilizaciones previstas en múltiples localidades en los próximos días, el conflicto docente en Corrientes se encamina a una nueva etapa: más extendida, más articulada y con un nivel de conflictividad que ya trasciende lo sectorial. La disputa ya no es solo por un porcentaje de aumento, sino por las condiciones materiales y simbólicas en las que se sostiene la educación pública en la provincia.
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