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El plan económico de la dictadura: desindustrialización, deuda externa y el fin del «50-50»

A 50 años del golpe de 1976, los datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revelan el trasfondo de un modelo que no solo persiguió ideas, sino que reconfiguró la matriz productiva del país. La caída del 42% del salario real y el aumento del 459% de la deuda externa marcan las huellas de un proceso que benefició a sectores concentrados en detrimento de la clase trabajadora y la industria nacional.
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Foto: Canal Abierto.

El 24 de marzo de 1976 no solo marcó el inicio de la etapa más oscura de la historia política argentina, sino también el comienzo de una transformación económica estructural cuyos ecos resuenan hasta el presente. Bajo la gestión de José Alfredo Martínez de Hoz, el Ministerio de Economía aplicó un programa de «reordenamiento» que tuvo como objetivos principales el disciplinamiento social y la apertura comercial indiscriminada.

El «disciplinamiento» del salario: Del 50-50 al desplome

Uno de los datos más escalofriantes que destaca el informe de Hernán Letcher del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) es la velocidad con la que se destruyó el poder adquisitivo. Al asumir la dictadura, la participación de los asalariados en el ingreso nacional rondaba el 50,8% (1974). Para 1976, esa cifra se desplomó al 30,4%.

  • Congelamiento y liberación: El 24 de marzo de 1976 se congelaron los salarios y se liberaron los precios por 90 días.

  • Resultado: Se destruyeron entre 30 y 40 puntos del poder de compra de los trabajadores. En términos históricos, el salario real promedio sufrió una caída del -42% durante el periodo.

 

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La destrucción del aparato productivo

La denominada «apertura indiscriminada» de la economía tuvo un efecto devastador sobre las fábricas argentinas. El modelo buscó pasar de una economía basada en la industria a una basada en la valorización financiera.

  • Caída industrial: El PBI industrial sufrió una baja del 15%, mientras que el PBI industrial per cápita cayó un 28% entre 1974 y 1983.

  • Invasión de importados: Mientras la industria nacional se asfixiaba, las importaciones de bienes de consumo se multiplicaron por 10 (un aumento del 1.070% entre 1976 y 1980).

Deuda externa y fuga: El origen de un problema crónico

El informe del CEPA, basado en datos del BCRA, muestra cómo la deuda externa se convirtió en la herramienta para sostener el modelo de «plata dulce» y posterior fuga de capitales.

Indicador (en miles de millones de USD) 1975 1982 Aumento %
Deuda externa total 7,8 43,6 459,0%
Deuda externa pública 4 26,3 557,5%
Fuga de capitales acumulada 3,9 30,2 674,4%

La Reforma Financiera fue el pilar de este proceso: se eliminaron los controles del Banco Central, se liberaron las tasas de interés y se permitió la libre entrada y salida de capitales, garantizando desde el Estado los depósitos privados.

Ganadores y perdedores: La nueva pirámide social

El modelo económico no fue azaroso; tuvo beneficiarios claros y sectores que fueron deliberadamente subordinados para quebrar la resistencia social.

  • El Bloque Dominante: Acreedores externos (bancos transnacionales), la oligarquía diversificada y la oligarquía agropecuaria pampeana.
  • Sectores perjudicados: La clase trabajadora, la burguesía nacional (PyMES industriales) y pequeños propietarios rurales.

A medio siglo del golpe, entender estos números permite comprender que el proyecto de la dictadura fue, ante todo, un proyecto de transferencia de ingresos. La memoria, en este 24 de marzo, también debe ser económica para entender de dónde vienen las deudas que todavía hoy condicionan el desarrollo de la región y el país.

Fuente: Informe de Hernán Lectcher

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