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Peor que la pandemia: Milei ya destruyó más empresas y más empleo que el COVID

Los datos oficiales son contundentes: en los primeros dos años de la gestión de Javier Milei cerraron más de 21.900 empresas, se perdieron casi 300.000 puestos de trabajo registrado y la capacidad industrial cayó por debajo de los niveles más críticos de la pandemia. Todo sin un virus, sin restricciones sanitarias ni aislamiento social obligatorio. El plan económico de La Libertad Avanza supera en daño productivo al peor momento del COVID-19.
Fuente: Clarin

Hay una comparación que el gobierno de Javier Milei prefiere evitar, pero que los números hacen inevitable: su plan económico resultó más destructivo para el tejido productivo argentino que la pandemia del COVID-19, aquel período de cuarentenas estrictas, fábricas cerradas por decreto y circulación prohibida. La diferencia es que aquella crisis llegó con un virus y una cuarentena que, al finalizar, se recuperó la economía. Esta vez, en cambio, la crisis viene de la mano de un plan que continua destruyendo empresas.

Más empresas cerradas que durante el COVID

Entre marzo de 2020 y enero de 2021, la pandemia provocó el cierre de 15.398 pequeñas y medianas empresas en todo el país. Un número dramático, producto de meses de actividad paralizada por fuerza mayor. Sin embargo, entre noviembre de 2023 y mayo de 2025, bajo el gobierno libertario, desaparecieron 15.564 empresas: 166 más que durante la emergencia sanitaria global.

Si se extiende el período hasta noviembre de 2025, el derrumbe alcanza las 21.938 empresas menos respecto al inicio del mandato —equivalente a 30 cierres por día durante dos años—, lo que representa una contracción del 4,3% del total de empleadores registrados ante la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). Es la peor destrucción de firmas en los primeros dos años de cualquier gestión nacional desde 2003, peor incluso que la pandemia.

En los dos primeros años de gobierno de Milei, ya se perdieron más empresas que en los años de la pandemia.

Las pymes fueron las grandes víctimas: representaron el 99,7% de los cierres. Transporte y almacenamiento lideró las bajas con 5.239 empleadores menos, seguido por comercio mayorista y minorista (4.593) e industria manufacturera (2.436). El sector de la construcción, que era motor de empleo, perdió el 8% de sus empresas.

Casi 300.000 empleos formales destruidos

El impacto en el empleo registrado confirma la misma tendencia. Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) publicados por el Ministerio de Capital Humano, entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 se destruyeron 294.384 puestos de trabajo asalariados formales: 192.328 en el sector privado, 79.620 en el sector público y 22.436 en casas particulares. Son 400 trabajadores menos por día.

La comparación histórica golpea con fuerza. Durante los primeros dos años de Alberto Fernández —con pandemia y cuarentena incluidas— se perdieron 48.768 empleos privados registrados, cifra que fue recuperada en apenas dos meses cuando se reactivó la economía. Con Macri, la caída fue de 245.698 puestos. Con Milei, el saldo es de casi 300.000. El daño al mundo del trabajo es prácticamente cuatro veces mayor al provocado por la emergencia sanitaria de 2020.

Las provincias del NEA estan entre las más afectadas por la destrucción de empresas en los dos primeros años de Milei.

La construcción fue el sector más golpeado: perdió 67.438 empleos formales, una caída del 15%. La industria manufacturera cedió 60.300 puestos (-5%) y la minería retrocedió 7,9%, paradoja en un sector que el propio gobierno señala como motor de su modelo exportador.

La industria, a niveles peores que la pandemia

Si el cierre de empresas y la pérdida de empleos no alcanzaran para dimensionar el deterioro, la capacidad instalada industrial termina de cerrar el cuadro. En diciembre de 2025, el INDEC informó que la utilización de la capacidad manufacturera se ubicó en 53,8%: casi la mitad de las fábricas del país trabajando por debajo de su potencial. Ese número está por debajo del promedio registrado durante la pandemia —que rondó el 60%— cuando las restricciones sanitarias obligaban a parar líneas de producción.

Los sectores más dañados son aquellos que recibieron de frente el impacto de la apertura importadora. La industria automotriz opera al 31,2% de su capacidad; caucho y plástico al 33,4%; textiles al 35,2%; y metalmecánica —excluida la automotriz— al 38,9%. En neumáticos, la caída interanual es de 57,3%. En electrodomésticos, 43%. En maquinaria agropecuaria, 22,9%. Plantas como la de General Motors en Santa Fe sostienen esquemas de suspensiones, mientras desde Ford advierten con cerrar su planta de Pacheco.

En los primeros dos años de Milei de destruyeron tres veces más empleos en el sector privado que durante la pandemia.

El cuentapropismo como refugio precario

Frente al derrumbe del empleo formal, el mercado laboral encontró una válvula de escape en la precarización. El trabajo por cuenta propia representa hoy el 24,5% del empleo urbano, cuatro puntos más que en 2016, según la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC. En ciudades del NEA como Posadas y el Gran Resistencia, los cuentapropistas ya superan el 30% de los ocupados.

El monotributo creció 137.000 inscriptos en dos años, lo que significa que casi 1 de cada 2 personas que perdieron su empleo registrado emigró hacia esa categoría: sin aguinaldo, sin vacaciones pagas, sin indemnización, sin obra social financiada por el empleador. Es decir, con trabajo, pero sin derechos.

El gobierno apuesta a la reforma laboral para revertir la tendencia. Pero los especialistas advierten que ninguna reforma de normas genera empleo si no hay empresas que contraten, demanda que reactive el consumo y una industria que produzca. Por ahora, los números hablan solos: en dos años sin pandemia, sin cuarentena y sin aislamiento social, Argentina perdió más de lo que perdió cuando el mundo entero tuvo que cerrar sus puertas.

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