El federalismo fiscal argentino atraviesa un momento crítico. Un informe reciente de una consultora privada revela que, a pesar de ciertos espejismos estadísticos, la recaudación tributaria de las provincias ha sufrido un retroceso alarmante bajo el actual modelo económico, dejando a las administraciones subnacionales en una posición de vulnerabilidad.
Es necesario aclarar que el informe analiza la recaudación propia de cada distrito, sin tener en cuenta las transferencias nacionales, lo cual deja de manifiesto que las decisiones del modelo económico nacional tiene un efecto directo sobre la actividad interna de cada provincia. Si bien el consolidado de las 21 jurisdicciones analizadas sumó un total de $40,67 billones en 2025, lo que representa una expansión del 3,4% real respecto al año anterior, se trata de un espejismo estadístico que busca ocultar una realidad: una caída en la actividad económica.
Al comparar el desempeño de 2025 contra el año 2023, el informe desnuda esta situación, donde se registra una caída real del 4,1% en el consolidado de las provincias. El escenario es mayoritariamente contractivo, ya que solo siete de las 21 jurisdicciones lograron superar sus niveles de recaudación de 2023, mientras que las otras catorce quedaron por debajo, evidenciando un deterioro generalizado del financiamiento propio provincial.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) aparece como una de las principales víctimas de este proceso, registrando la caída más profunda con un -16,4% en este periodo comparativo. El panorama se agrava si se retrocede a 2022, donde la caída real consolidada asciende al 5,0%, con casos extremos como el de Misiones, que presenta una baja acentuada del -20,1% respecto a ese año.
Ingresos Brutos: el termómetro de una economía paralizada
La causa principal de este desfinanciamiento radica en el corazón del sistema tributario provincial: el Impuesto a los Ingresos Brutos. Este tributo, que se aplica sobre la facturación de los negocios y está definido directamente por el nivel de actividad económica, explicó el 78,6% de la recaudación total en 2025 ($31,07 billones).

A pesar de su importancia vital, fue el único tributo que mostró un desempeño negativo el año pasado, con un descenso del 1,1% real interanual. Según la información analizada, este tributo promedió una caída del 11% respecto a 2023 en términos reales ajustados por inflación. Es una cifra contundente que refleja la realidad de una actividad económica interna que no encuentra piso.
El leve repunte del 2025 frente a 2024 se dio justamente por «efecto rebote» estadístico, dado que la caída de la recaudación del Impuesto a los Ingresos Brutos (IIBB) fue significativamente más profunda y dramática durante el ejercicio 2024.
Autonomía fiscal en jaque
Este retroceso en la recaudación propia erosiona la autonomía fiscal de las provincias. El informe destaca que el IIBB es el principal lastre del consolidado precisamente por su dependencia del consumo y la facturación. Con una actividad económica en descenso, las provincias ven cómo su principal herramienta de financiamiento local se evapora, dificultando cada vez más su capacidad de prestación de servicios esenciales y funcionamiento en general.
En conclusión, los datos de 2025 no son motivo de celebración. La comparación histórica demuestra que las provincias tienen menos actividad que hace dos años, víctimas de una recesión que atenta contra el principal sustento de las arcas subnacionales: el trabajo y el consumo de los argentinos.
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