Paraguay se convierte este sábado en el centro de una jornada clave para la política y el comercio internacional. En Asunción, los países del Mercosur y la Unión Europea se disponen a firmar formalmente el acuerdo de asociación y libre comercio que ambos bloques negocian desde hace más de dos décadas, en un acto cargado de simbolismo político y proyección económica.
La ceremonia tiene lugar en el Gran Teatro José Asunción Flores del Banco Central del Paraguay y cuenta con la presencia de los presidentes de Argentina, Javier Milei; de Uruguay, Yamandú Orsi; y de Bolivia, Rodrigo Paz, además del anfitrión, el mandatario paraguayo Santiago Peña, cuyo país ejerce la presidencia pro tempore del Mercosur. La ausencia más notoria es la del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, representado por su canciller, Mauro Vieira.
Por parte de la Unión Europea participan la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el presidente del Consejo Europeo, António Costa; y el comisario de Comercio y Seguridad Económica, Maroš Šefčovič, quien firma el documento junto a los cancilleres del bloque sudamericano.
El acto en Asunción se produce luego de que, días atrás, los 27 Estados miembro de la Unión Europea otorgaran en Bruselas el aval político al acuerdo, pese a la oposición de países como Francia, Polonia e Irlanda. Esa decisión destraba uno de los principales obstáculos que había frenado el entendimiento durante años y habilita la firma política que hoy se concreta en Paraguay.

El tratado, negociado desde 1999 entre la UE y Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, prevé eliminar aranceles en más del 90% del comercio bilateral y conformar un mercado de más de 700 millones de consumidores, con un peso económico cercano al 25% del PBI mundial. Europa apunta a ampliar exportaciones de vehículos, maquinaria, vinos y quesos, mientras que el Mercosur busca fortalecer sus ventas de carne, soja, arroz, miel y otros productos agroindustriales.
Sin embargo, la firma no implica una entrada en vigencia inmediata. El acuerdo aún debe ser ratificado por el Parlamento Europeo, donde el escenario aparece abierto y atravesado por fuertes resistencias, especialmente del sector agropecuario, que denuncia una competencia desigual por las diferencias en normas ambientales y sanitarias. Un grupo significativo de eurodiputados ya anticipa que podría recurrir a instancias judiciales para frenar su implementación.
Para contener ese rechazo, la Comisión Europea incorpora en los últimos meses cláusulas específicas y concesiones destinadas a proteger a agricultores y ganaderos. Desde Bruselas aseguran que el agro estuvo en el centro de las últimas rondas de negociación, mientras que países como España y Alemania defienden el acuerdo como una herramienta estratégica para diversificar mercados frente al avance de China y las políticas arancelarias de Estados Unidos.
Mientras se desarrollan las firmas en Asunción, Paraguay queda asociado a un momento decisivo para el futuro del Mercosur y para la relación entre América del Sur y Europa, en un contexto global marcado por tensiones comerciales, disputas geopolíticas y reconfiguración de alianzas.
Con información de C5N, Infobae y Diario Chaco.
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