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Economía argentina en “tensa calma”: Giuliano alerta sobre inflación, empleo y la urgencia de la obra pública

El economista y docente de la Universidad Nacional de Formosa (UNaF), Fabián Giuliano, analizó la situación económica del país y advirtió que la “tensa calma” lograda por el Gobierno de Javier Milei es apenas un respiro financiero sin impacto en la vida real. Señaló la caída del empleo, la inflación persistente y la paralización de la obra pública como factores que podrían derivar en nuevos conflictos sociales.
Fabian Giuliano. Foto: Radio Digital 91.3.
Fabián Giuliano. Foto: Radio Digital 91.3.

El economista y docente de la Universidad Nacional de Formosa, Fabián Giuliano, brindó una profunda radiografía del momento económico argentino en el programa Detrás de las Noticias de Radio Digital, calificando el presente como de “tensa calma”. Su análisis pone el foco en la contención financiera momentánea lograda por el Gobierno de Javier Milei, contrastándola con la dramática situación de la microeconomía, la caída del empleo, la persistente inflación y el riesgo de un crecimiento económico marcadamente desigual.

Tensa calma financiera vs. desastre microeconómico

Giuliano explicó que la actual “tensa calma” se debe a un salvataje financiero extraordinario, apoyado por la administración de Donald Trump y el Fondo Monetario Internacional, lo que permite una estabilidad relativa del tipo de cambio —que oscila en el techo de la banda de $1.450-$1.500—. Sin embargo, advirtió que este equilibrio es momentáneo y se limita al plano financiero, sin traducirse en mejoras concretas para la vida cotidiana de los argentinos.

“Tensa calma desde el punto de vista financiero no quiere decir que mañana vayamos a tener más y mejores escuelas, caminos u hospitales, sino que es una convivencia de equilibrio momentáneo entre la oferta y la demanda de activos financieros”, explicó.

En contraste, calificó la situación microeconómica como “pésima”, por la caída del salario real y del consumo. Los salarios reales están en baja y el consumo de productos básicos, “derrumbado”. Pequeños comercios reportan ventas mensuales que apenas alcanzan el 10% de los niveles habituales.

Desde el inicio del plan de estabilización de Javier Milei, se perdieron alrededor de 290.000 puestos de trabajo. De ellos, unos 162.000 pertenecen al sector de la construcción, y el resto se reparte entre los servicios y el empleo público (alrededor de 50.000).

La amenaza de la inflación persistente

El economista subraya que, a 22 meses de la implementación del plan de estabilización, la tasa de inflación acumulada es del 46%, con variaciones mensuales que rondan el 2% o más. Giuliano cuestionó la narrativa oficial de que se evitó una hiperinflación, al señalar que el plan de Milei no partió de un proceso hiperinflacionario, sino de un crecimiento acelerado de precios, con un pico del 25% en diciembre y una desaceleración muy lenta desde entonces.

Al comparar la situación actual con el Plan Austral (1985) y la Convertibilidad (1991), destacó una diferencia crucial: ambos fueron procesos expansivos —impulsaron el consumo, el crédito y la capacidad de compra—, a pesar de su desenlace. El plan actual, en cambio, es contractivo, no genera empleo y acelera la caída salarial.

El rol central de la obra pública y el riesgo social

Uno de los ejes más enfáticos de la entrevista fue la necesidad de reactivar la obra pública, un motor que el Gobierno ha relegado al apostar por una política de “escasa o nula inversión estatal”. Giuliano fue categórico: la obra pública genera un efecto multiplicador y dinamiza múltiples sectores de la economía. La caída del 27% en la construcción desde el inicio de la gestión explica buena parte del desempleo reciente.

Mantener la obra pública paralizada impedirá la reactivación, profundizando la recesión y el malestar social. Si no hay crecimiento, advirtió, no habrá mejora salarial ni de consumo, lo que podría “profundizar la tensión y el conflicto social”. “La actual tensa calma puede derivar en situaciones más conflictivas a partir de marzo, cuando se diluya el impulso estacional del aguinaldo”, anticipó.

Crecimiento desigual y la apuesta por cuatro sectores

Giuliano proyecta que en 2026 la economía podría repuntar un 5%, recuperando parte de la caída actual, aunque advierte que será un crecimiento desequilibrado, concentrado en apenas cuatro sectores priorizados en la alianza con Estados Unidos: minería (litio y uranio), tierras, agroindustria y tecnología. Ese modelo responde a la “teoría del derrame”: pocas empresas ganadoras con grandes beneficios y una mayoría de la población fuera del crecimiento. Además, esos sectores son intensivos en capital, demandan personal calificado pero no generan empleo masivo.

Giuliano también alertó sobre los riesgos de la dependencia económica de Estados Unidos, una economía de servicios, en detrimento de socios industriales como Brasil o China, con quienes Argentina acumula grandes déficits comerciales. De persistir este rumbo, advirtió, el país podría incluso “quedarse sin industria automotriz” en el mediano plazo.

La urgencia salarial: ¿qué hacer por el trabajador?

Frente a salarios rezagados y una clase trabajadora que no llega a fin de mes, Giuliano insistió en que la única salida es una dinámica de crecimiento sostenido. El poder adquisitivo está severamente erosionado. Las paritarias, que cerraron aumentos del 6% o 7% anual, quedan muy por debajo del 46% de inflación acumulada. Si la inflación se mantiene en torno al 2% mensual, la tasa anual podría alcanzar el 47% o 48%, augurando un marzo caliente, con nuevos conflictos sociales.

Giuliano sostuvo que la reconfiguración de la política monetaria y cambiaria, junto con una mayor transparencia, es esencial para generar crédito e inversión. Pero advirtió: la reactivación real del bolsillo solo vendrá con una expansión económica que priorice la creación masiva de empleo.

Fuente: Radio Digital 91.3.

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