Cuando la provincia de Misiones habilitó a los colegios a restringir el uso de celulares en el contexto escolar, cuatro instituciones decidieron implementar la medida: el Instituto Virgen de Itatí, el San Ignacio de Loyola, el Instituto Madre de la Misericordia y el Bachillerato Humanista Monseñor Jorge Kemerer. Para algunos, la medida sigue siendo polémica, pero tras un mes de aplicación, los resultados comienzan a evidenciar cambios significativos en la dinámica áulica y en las interacciones sociales entre estudiantes.
Santiago Masloski, rector del Bachillerato Humanista, explicó en entrevista a NEA HOY que la decisión no surgió como una imposición repentina, sino como la culminación de un proceso de reflexión institucional. «En realidad nosotros ya por el acuerdo de convivencia escolar que tenemos no teníamos permitido el uso«, señala el directivo. Sin embargo, la habilitación provincial dio pie para generar una medida más general, ya que el hecho de que en el recreo o en algunas clases se pudiera utilizar y otras no generaba frustraciones.
El colegio San Luis Gonzaga decidió a principio de año que los chicos dejen el celular en un armario cuando entran al aula. Julio Navarro, rector, hizo un balance: “Es todo muy positivo. Los chicos se encontraron entre ellos, juegan y mejoraron la atención en clases” @radionihuil pic.twitter.com/Jv3DXStd7a
— Matias Pascualetti (@MATIPASCUALETTI) October 30, 2025
Una medida que estaba en carpeta
El colegio venía evaluando la situación desde principios de año. «Veíamos que el celular de alguna manera distraía mucho«, admite Masloski. La oportunidad de implementar un sistema más efectivo llegó cuando el rector conoció la experiencia de otra institución que utilizaba cajas donde los estudiantes depositaban sus dispositivos al inicio de la jornada.
La metodología es simple pero efectiva: cada mañana, a las 7, el preceptor abre las cajas con llave y los estudiantes pueden dejar allí sus celulares. Los dispositivos permanecen guardados hasta las 12, momento de salida del turno mañana. «Ahora, salvo expresa autorización de un docente que necesita algún texto, alguna aplicación o algo para trabajar algo estrictamente pedagógico, no se permite el uso«, explica el rector. Cabe aclarar que la institución cuenta con tablets en la biblioteca que se pueden utilizar en caso de que un docente lo requiera, por lo que la prohibición del uso de celulares no evita el uso de tecnología con fines educativos.
Europa planea restringir uso de redes sociales x parte de menores. Australia ya lo prohibió para menores de 16.
Brazil eliminó el uso de celulares en las aulas; NY lo hará a partir del próximo curso lectivo.
El tipo de discusión que me gustaría escuchar en la Asamblea Legislativa pic.twitter.com/ZImzXQklua— Abril Gordienko López❤️🇨🇷 (@AbrilGordienko) June 7, 2025
Resistencias y adaptación
Como toda medida de este tipo, la restricción enfrentó resistencias iniciales. «Hizo un poco de ruido la primera semana«, admite el rector, aunque aclara que las quejas tuvieron más que ver con cuestiones organizativas externas que con la medida en sí. Un caso anecdótico ilustra este punto: estudiantes que reclamaban porque sus familias les consultaban durante la mañana qué menú de vianda querían para el almuerzo.
Sin embargo, las objeciones se disiparon rápidamente. «Fueron uno o dos días y después ya no se escuchó más«, asegura Masloski, quien reconoce haberse sorprendido: «Creí que iba a hacer mucho más ruido y no fue así«. El apoyo de las familias resultó fundamental para el éxito de la implementación en el Bachillerato Humanista. «Hubo un gran apoyo de parte de las familias«, destaca el rector, señalando que este respaldo facilitó la aceptación por parte de los estudiantes.
No obstante, el directivo identifica diferencias generacionales en la adaptación: «Cuesta mucho más la implementación en los cursos superiores que en los más chicos«. Masloski atribuye esto a varios factores: mayor habituación al uso del dispositivo, mayor frecuencia de uso y lo que denomina «rebeldía», esa tendencia adolescente a resistir las normas. «Si yo te digo que tenés que llevar zapato negro, yo quiero ir en zapatilla«, ejemplifica.
Un aspecto fundamental que destaca Masloski es que la restricción alcanza también a los docentes. «La medida es para el docente también«, subraya. «El docente no puede estar con el celular en la hora de clase. Si no, carece de sentido«. Aunque existen tareas administrativas que los profesores deben completar de manera digital —calificaciones, temarios—, se les solicita que no lo hagan frente a los alumnos. Esta coherencia resulta clave para la legitimidad de la norma. Como señala el rector, no se trata de una prohibición sino de promover «un uso responsable» y limitado a cuando realmente se necesita.
Más murmullo en los recreos
Los cambios no se hicieron esperar. Masloski destaca un dato revelador: «Si te vas al recreo, el nivel de murmullo es muy superior a lo que era hace un mes atrás«. La observación, aparentemente anecdótica, da cuenta de un fenómeno más profundo: los estudiantes volvieron a conversar entre sí durante los descansos.
«Volvieron las charlas«, enfatiza el rector, quien ve en esto uno de los objetivos centrales de la medida: recuperar «la relación social entre pares«. La búsqueda no se limitaba únicamente a lograr mayor concentración en las materias, sino también a restablecer formas de interacción que habían quedado relegadas por la presencia omnipresente de las pantallas.
En las aulas, la transformación también es notoria. «La dinámica del aula es otra, muy similar a otros tiempos«, describe el rector del Bachillerato Humanista, refiriéndose a épocas en que los dispositivos móviles no formaban parte del paisaje escolar cotidiano. Sin la disponibilidad de un «entretenimiento» constante del celular, los estudiantes mantienen la atención de manera más sostenida.
Seguridad digital y responsabilidad institucional
Más allá de la distracción y la sociabilidad, la medida responde también a preocupaciones sobre seguridad digital. En un contexto donde se debate intensamente sobre grooming y ludopatía —razones que llevaron a controlar la plataforma Roblox en varias provincias, incluida Misiones—, las instituciones educativas enfrentan el desafío de proteger a sus estudiantes.
«Es una puerta importante hacia fuera donde nosotros no tenemos absolutamente control«, reflexiona Masloski sobre los celulares. «No sabemos qué puede llegar a pasar«. Además de rector del Bachillerato Humanista, Masloski es también padre, y como tal valora la tranquilidad que genera saber que su hijo está «al resguardo» institucional, sin comunicarse «con quién sabe de qué parte del mundo». El rector aclara que, si bien en su institución no habían detectado casos graves de ludopatía, no desconocen que el fenómeno existe. La medida, entonces, funciona también como un resguardo preventivo.
Esta semana obtuvimos media sanción en la ley de Prevención de Ludopatía y Regulación de Juegos de Azar y Apuestas en Línea.
Un gran paso contra el problema que generan las apuestas online y afectan a niños, jóvenes y adolescentes.
Vamos por la media sanción en el Senado. pic.twitter.com/kytoPvowRH
— Diputados UP (@Diputados_UxP) December 2, 2024
Perspectivas y replicabilidad
Con un mes de implementación, Masloski se muestra optimista: «El año que viene ya estamos mucho más fortalecidos y acostumbrados con esta medida«. El haber comenzado en octubre, hacia el final del ciclo lectivo, permitió hacer un primer ensayo que podrá consolidarse en 2026.
El interés de otras instituciones es notable. «Mucha gente me preguntó y conozco gente que trabaja en otras instituciones que está muy interesada en la medida«, comenta el rector, quien participa de diversos grupos docentes. Sin embargo, advierte que cada institución debe reflexionar sobre sus propias características antes de adoptar políticas similares.
«En general, los docentes les gusta esta propuesta de que los chicos tengan sin celular«, concluye Masloski, resumiendo un sentimiento que parece extenderse en el ámbito educativo. La experiencia del Bachillerato Humanista ofrece evidencia de que es posible recuperar espacios de atención y sociabilidad, siempre que la medida se implemente con coherencia, respaldo familiar y aplicación universal. El tiempo dirá si este modelo se replica en más escuelas de la provincia.
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