El 7 de noviembre se celebra el día de quienes día tras día han hecho que la información circule y que las noticias lleguen a cada argentino que quería saber que pasaba en su país, su provincia y hasta en su misma calle. Estamos hablando, por supuesto, de los Canillitas y para honrarlos en su día, NEAHOY entrevistó a Luis Norberto Ortiz, el Representante legal del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas de Corrientes y Presidente de la Cooperativa de Familias de Canillitas de Corrientes quien cuenta una historia de lucha y adaptación, marcada por cambios tecnológicos, crisis profundas y una identidad que persiste a pesar de todo.
“La identidad nuestra sigue ligada de manera consanguínea a la venta de diarios y revistas. Nacimos como tales y nuestra actividad va decreciendo cada vez más como un eclipse eterno”, resume Ortiz, con una mezcla de orgullo y de duelo. Su voz hila las vivencias de una profesión que fue sinónimo de calle, barrio y encuentro, y que hoy busca ayornarse.

Una actividad en eclipse eterno
Los canillitas, históricos trabajadores de la vía pública, enfrentan cambios que exceden las dificultades económicas. El primer gran obstáculo fue la irrupción de lo digital en todos los aspectos de la vida, pero todavía más cuando esto terminó generando un descenso del uso del papel en la industria editorial. El factor monetario fue otro. Pero el golpe final vino más tarde, con la pandemia del COVID-19, que hizo que los canillitas también perdieran la calle.
“El factor informático es uno. El aspecto económico, que también es preponderante en Argentina, por los vaivenes que tiene Argentina. Y lo definitivo, para nosotros, el martillo que bajó la realidad a cero: fue el tiempo del COVID, ¿no? Ese año entero que no pudimos trabajar en la calle, nuestro lugar de trabajo”, recuerda.
Aunque durante la pandemia estaban autorizados a circular como servicio esencial, eso resultó insuficiente: “Ese fue para nosotros el cierre total. Dejamos de trabajar en la calle y en nuestros medios”. El regreso, en 2021, encontró a los canillitas no sólo con menos clientes, sino con la certeza de que debían transformar su actividad para sostenerse.
“Nuestro deseo es siempre trabajar”
Ante un escenario crítico, el sindicato de canillitas de Corrientes inició gestiones con autoridades nacionales y municipales para ampliar su rubro y sumar nuevos servicios que les permitieran seguir trabajando. Ortiz destaca un avance clave: “En 2023 logramos, junto al viejo Ministerio de Trabajo con la Ministra Raquel Cecilia Kismer de Olmos, una resolución que justamente permitía ampliar el espectro de artículos y actividades que podíamos desarrollar”.
La ampliación de actividades incluye desde la venta y carga de tarjetas de transporte y celulares, hasta asesoramiento turístico, venta de bebidas no alcohólicas, artesanías locales, materiales culturales y artículos escolares. En palabras del dirigente, estas resoluciones “nos están permitiendo, con los temas propios de la economía actual, poder sobrevivir”.
Esa diversificación, afirma, permitió también revalorizar el rol social de los canillitas, no sólo como vendedores, sino como prestadores de servicios culturales y comunitarios. “Estamos en eso, estamos en la en la tarea de ayornarnos, de actualizarnos, de no dejar de trabajar y de hacer todo lo posible para para el bienestar de la de la sociedad, ¿no? dándole servicios que son necesarios”, afirma.
Una cooperativa con visión ecológica
Esa búsqueda de reinvención incluyó además la creación de una cooperativa de reciclaje, inicialmente pensada para abarcar residuos de aparatos electrónicos y eléctricos: “Lastimosamente se necesitan otros espacios físicos, porque la enorme cantidad de artículos que existen lo requieren”, explica Ortiz.
Este proyecto, además, necesita de otra máquina que no se pudo conseguir en su momento, aunque cuentan con toda la documentación y la capacitación. La iniciativa está en pausa, pero no detenida. Mientras buscan los recursos necesarios para avanzar, la cooperativa se ocupa del reciclado de plásticos, cartón y aluminio. Una actividad que, señala, también responde al compromiso de los canillitas con su comunidad: “Es una manera de que todos esos desechos no contaminen ni la tierra ni el río, que tan rico es para nosotros”.

El Día del Canillita: la celebración de una identidad que resiste
Pero a pesar de los desafíos, la identidad del oficio permanece intacta. Para Ortiz, el Día del Canillita es un día atravesado por la memoria y la emoción: “Lo sentimos con nostalgia. Generalmente la nostalgia está relacionada no solamente al hecho de la actividad, sino a muchos compañeros y compañeras que han quedado en el camino… que han tenido que ir a vender diarios al cielo y que ya no están más con nosotros”.
Ese recuerdo será parte central de la celebración del 7 de noviembre en Corrientes, donde el sindicato hará una entrega de mercadería “para que no falte el pan en la mesa de los canillitas”. Pero más allá de los homenajes, hay una promesa que se sostiene entre quienes todavía sostienen el oficio: “Tenemos una promesa entre todos nosotros: vamos a trabajar hasta el último día que salga un diario. Y así va a ser”, dice Ortiz.
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