En tiempos de desfinanciamiento de la salud pública y en un país que todavía sigue recuperándose del trauma de la pandemia mundial, una Diputada chaqueña decidió abrirle las puertas del Congreso al negacionismo y la desinformación. La representante del PRO, María Inés “Marilú” Quiroz organizó para el próximo 20 de octubre (el Día del Pediatra en Argentina) una jornada con el nombre de “¿Qué contienen realmente las vacunas?” donde participaran reconocidos referentes antivacunas. Todo en el Anexo A de la Cámara Baja.
El encuentro incluye charlas como “Vacunas de calendario y autismo” o “Víctimas ignoradas por el Estado: sangre de vacunados al microscopio” y ya provocó repudios tanto en el ámbito sanitario como en el Congreso donde se presenta. Legisladores de distintos bloques mandaron una carta al Presidente de la Cámara, Martín Menem, para que no se realice la jornada antivacunas.
Los diputados Pablo Yedlin, Mónica Fein, Ana Carla Carrizo, Daniel Gollán y María Luisa Montoto señalaron en un documento que: “la temática y el enfoque difundidos constituyen un dispositivo de desinformación sanitaria incompatible con los compromisos del Congreso”. Pero lo más preocupante de todo es que sea una Diputada Nacional la que incentive un evento así, utilizando un espacio público y haciendo que lo pague el Estado. Este tipo de eventos deslegitiman la ciencia y erosionan la confianza colectiva en una de las políticas más exitosas del país: el Calendario Nacional de Vacunación.

¿Quién es la Diputada?
Marilú Quiroz es Diputada Nacional por el PRO, cercana al Gobernador chaqueño Leandro Zdero y con afinidad ideológica hacia Javier Milei. Su voto acompañó sistemáticamente las iniciativas del oficialismo libertario, y su alineamiento con el ex Presidente Mauricio Macri la ubica dentro de ese sector de la derecha argentina que oscila entre el negacionismo y el libertarismo radical.
Como a Quiróz se le vence el mandato en diciembre de este año, parece que quiso dejar su marca antes de irse, llevando un discurso que socava la salud pública. La diputada está poniendo a disposición su banca legislativa para poner en duda años y años de avances sanitarios que salvaron la vida de millones de personas. Entre los expositores figuran Oscar Botta que es un integrante de la organización Médicos por la Verdad, denunciada en España por difundir información falsa durante la pandemia, la doctora Viviana Lens y Augusto Roux.
La irresponsabilidad es peligrosa
En 2019, la Organización Mundial de la Salud declaró que la desconfianza hacia las vacunas era una de las 10 principales amenazas para la salud global. Propagada principalmente por las redes sociales, la desinformación constante sobre el tema ha hecho que resurjan enfermedades que estaban prácticamente erradicadas, como el sarampión, la poliomielitis y ahora la fiebre amarilla.
En Argentina, el sistema de vacunación es una política de Estado garantizada por la Ley 27.491, que asegura el acceso gratuito y obligatorio a las vacunas incluidas en el calendario nacional. Esto es una cuestión de salud pública, cuanto más personas se vacunan se llega a la inmunidad de rebaño, lo que logra que las enfermedades desaparezcan o dejen de ser mortales. Entonces, poner en duda el consenso de que las vacunas funcionan, como intenta hacer Quiróz, significa poner en riesgo una herramienta fundamental para la prevención de enfermedades.
Uno de los mejores ejemplos de los discursos negacionistas llegando a la política fue la pandemia de COVID-19. Millones de personas, alentadas por movimientos antivacunas, rechazaron inmunizarse y expusieron a sus comunidades a contagios masivos. En Estados Unidos, por ejemplo, más del 90% de las muertes por COVID-19 en menores de 40 años fueron personas no vacunadas. En Europa, la reaparición del sarampión entre 2018 y 2023 tuvo su origen en comunidades antivacunas.
¿Son seguras las vacunas? ¿Qué contienen realmente?
En este episodio de dos partes de Ciencia en 5, la Dra. Kate O’Brien de la OMS explica cómo se prueban, aprueban y supervisan las vacunas, incluso después de su comercialización. pic.twitter.com/vdb0sesbUG
— OPS/OMS (@opsoms) May 13, 2025
Del relativismo al negacionismo político
Una de las explicaciones para este fenómeno la da Daniel Feierstein, Sociólogo y Director del Centro de Estudios sobre Genocidio en la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), que explica que detrás del fenómeno antivacunas lo que hay es una lógica relativista que desprecia cualquier evidencia empírica. “El problema de fondo, que excede a los antivacunas pero los incluye, es el avance en el mundo de una perspectiva que nos ha llevado a una encrucijada de enorme peligro para la propia especie”, dijo.
Ese relativismo, amplificado por redes sociales y reforzado por figuras políticas, genera un terreno fértil para las fake news. Los antivacunas, los terraplanistas o los negacionistas del terrorismo de Estado comparten una misma raíz: la sospecha permanente hacia toda institución o conocimiento colectivo. Y en la Argentina actual, esa desconfianza es alentada desde los más altos niveles del poder. El discurso libertario de Milei, centrado en el “individuo” frente al “Estado”, encuentra eco en este tipo de iniciativas. En ese sentido, lo de Quiroz no es un exabrupto personal, sino una coherencia dentro de una ideología que desconfía de la ciencia, niega lo público y convierte la salud en un asunto de libertad individual.
Vacunas: evidencia y comunidad
Jorge Geffner, inmunólogo del CONICET y profesor de la UBA cuenta que: “las vacunas y el agua potable son los 2 grandes desarrollos que han permitido salvar millones de vidas”. En el mundo, más de 3.000 millones de personas fueron inmunizadas contra el COVID-19 con resultados evidentes y sin embargo, movimientos como Médicos por la Verdad insisten en negar esos datos con discursos pseudocientíficos. Pero la gravedad de que esa narrativa entre al Congreso radica en que se institucionaliza la mentira. Porque no es lo mismo un video viral en redes que un evento con el sello de la Cámara de Diputados. Ahí las palabras de un negacionista adquieren legitimidad política.
“La realización de jornadas de esta naturaleza puede erosionar la confianza en las vacunas, el Calendario Nacional de Vacunación y las políticas de salud pública basadas en evidencia”, alertaron los legisladores en su nota a Menem. Si el Presidente de la Cámara no interviene, el Congreso va a ser otro escenario en la cruzada contra la ciencia. El negacionismo no es libertad de expresión: es desinformación que mata.
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