El Gobierno libertario defendió la reforma laboral incluida en la Ley Bases, aprobada en julio de 2024, bajo el argumento de que flexibilizar las condiciones de contratación y reducir las cargas laborales impulsaría automáticamente la creación de empleo. Sin embargo, los datos desmienten esta teoría.
Entre junio y julio se perdieron 21.785 empleos registrados en el sector privado, con caídas en 16 provincias, según una consultora privada. Desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, la destrucción de puestos formales alcanza 126.950 empleos. Las bajas más pronunciadas se dieron en Chubut (-1,2%) y Santa Cruz (-1,2%), pero el deterioro es generalizado.
Las provincias más afectadas son Santa Cruz (-14,7% / -8.905 empleos), La Rioja (-10,8% / -3.520) y Catamarca (-8,5% / -3.321). En total, 20 de las 24 jurisdicciones aún no logran recuperar los niveles de empleo previos a diciembre de 2023.

Los sectores más golpeados: construcción, minería e industria
La recesión impactó de lleno en sectores que históricamente sostienen la generación de empleo formal. La Construcción retrocedió 13,7%, y la Explotación de Minas y Canteras cayó 6,5%, directamente afectadas por la paralización de la obra pública y la caída de la inversión.
También se registraron bajas en Servicios Comunitarios (-3,8%), Industria Manufacturera (-3,3%), Hoteles y Restaurantes (-3%), Transporte (-2,9%) e Intermediación Financiera (-1,4%). El deterioro atraviesa toda la economía, pese a la retórica oficial que insiste en la “recuperación”.

Menos empleo y menos empresas: 30 cierres por día
La pérdida de empleo se combina con una ola de cierres empresariales. Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre noviembre de 2023 y julio de 2025 cerraron 18.083 empresas formales, lo que equivale a 30 por día.
Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, desde noviembre 2023 hasta julio 2025, se registró una sensible caída del entramado productivo y laboral:
» 18.083 empresas menos (-1.761 en julio).
» 236.139 puestos de trabajo registrados perdidos (-17.589 en julio). pic.twitter.com/47tyFxGdjO— Centro CEPA (@ctroCEPA) October 15, 2025
En ese mismo período se destruyeron más de 250.000 empleos formales, es decir, 416 puestos menos cada día. Los rubros más afectados son Transporte y Almacenamiento (-11,3%), Servicios Inmobiliarios (-9,5%), Construcción (-8%), Comercio e Industria Manufacturera.
El CEPA advierte que el 99,6% de las firmas que cerraron son pymes, confirmando que las pequeñas y medianas empresas —motor del trabajo argentino— fueron las principales víctimas del ajuste.
Caputo defiende el rumbo y promete más reformas laborales
En medio del derrumbe laboral, el ministro de Economía Luis Caputo defendió el rumbo del Gobierno durante el Coloquio de IDEA, donde agradeció el apoyo empresario y ratificó la continuidad del plan económico.
Caputo anuncia a días de las Elecciones que se viene una reforma laboral para que no puedas hacer juicio ni reclamar si te echan del laburo sin causa y sin pagarte. La campaña se las digita el enemigo. Nadie mueva nadapic.twitter.com/sN7AW1Vebe
— Arrepentidos de Milei (@ArrepentidosLLA) October 16, 2025
Caputo aseguró que la Argentina “dejó atrás el déficit fiscal” y que hay “recuperación del salario real y baja de la pobreza”, declaraciones que contradicen los datos oficiales. Además, anunció una segunda etapa de reformas, centrada en cambios laborales y tributarios, bajo el argumento de “modernizar” las relaciones de trabajo.
En los hechos, las reformas ya aplicadas no frenaron la destrucción del empleo ni la caída de la producción. Por el contrario, profundizaron la precarización, en un contexto de caída del consumo, salarios rezagados e inversión paralizada.
Un modelo que ajusta sobre el empleo formal
A casi un año del inicio de la gestión libertaria, el mercado laboral argentino se achica, las pymes se extinguen y los salarios pierden poder adquisitivo. El discurso de “normalización macroeconómica” convive con una economía real en recesión y una sociedad que paga el costo del ajuste.
La promesa de que “menos regulaciones traen más empleo” quedó desmentida por los hechos: la flexibilización laboral no generó trabajo, sino más desempleo y precariedad. El experimento económico de Milei, que prioriza el equilibrio fiscal por sobre la producción y el empleo, muestra su costo más alto en el deterioro del trabajo argentino, hoy más frágil y desprotegido que nunca.
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