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Soja, retenciones y presión cambiaria: señales mixtas en la economía Milei

La rebaja de retenciones busca aliviar la situación del campo, aunque no elimina las pérdidas. Mientras tanto, la economía muestra señales preocupantes, con presiones cambiarias derivadas de la liberación de pesos y expectativas electorales.
ajuste fiscal

En medio del ajuste fiscal y la búsqueda de estabilizar la economía, el Gobierno de Javier Milei atraviesa un escenario donde los datos macroeconómicos conviven con tensiones políticas, movimientos tácticos y señales contradictorias. La economía argentina muestra más sombras que luces: hay faltantes de dólares, dólares por llegar, pero también presiones latentes sobre el tipo de cambio, el gasto público y los márgenes de rentabilidad del campo.

Exportaciones pendientes: dólares en juego

Uno de los elementos más relevantes en el corto plazo es la cantidad de granos aún sin comercializar. Se estima que quedan entre 18 y 20 millones de toneladas de soja y aproximadamente 15 millones de toneladas de maíz para vender con destino a exportación. A precios actuales, esto representa un potencial ingreso de alrededor de USD 11.000 millones.

Este volumen puede resultar fundamental para reforzar las reservas y contener la volatilidad cambiaria. Sin embargo, aún persisten dudas sobre el comportamiento de los productores frente al mercado, sobre todo luego de la reciente rebaja de retenciones.

Se estima que quedan entre 18 y 20 millones de toneladas de soja y aproximadamente 15 millones de toneladas de maíz para vender con destino a exportación

Retenciones: ¿alivio o reducción de pérdidas?

La decisión del Gobierno de bajar las alícuotas de retenciones de forma «permanente» al agro fue leída como una señal de apertura, pero también como una forma de descomprimir tensiones con un actor clave. Pese a ello, los márgenes siguen siendo inciertos: distintas proyecciones indican que muchos productores aún no alcanzan la rentabilidad positiva, y que la medida ayuda solo a mitigar las pérdidas promedio.

El gesto de Milei hacia el campo confirma una estrategia más amplia: responder con cierta flexibilidad cuando enfrente tiene actores con capacidad de presión real, ya sea política o económica.

Distintas proyecciones indican que muchos productores aún no alcanzan la rentabilidad positiva, y que la medida ayuda solo a mitigar las pérdidas promedio.

Ajuste selectivo: quién pierde y quién negocia

Según datos de la Asociación Argentina de Presupuesto y Finanzas Públicas (ASAP), el gasto público muestra una lógica de ajuste selectivo. En el primer semestre de 2025, las transferencias a las provincias crecieron un 95% en términos reales, mientras que las transferencias a universidades apenas subieron un 3,1% real. Por el contrario, las prestaciones de la seguridad social sufrieron una caída del 34% real.

El patrón es evidente: se negocia con sectores con poder de fuego, como gobernadores y rectores universitarios, mientras se ajusta con fuerza en áreas como la seguridad social, que carecen de capacidad de presión organizada.

Semana clave, la Cámara de Diputados comenzará a tratar una serie de proyectos aprobados por el Senado, los cuales ya fueron anticipadamente rechazados por el Poder Ejecutivo.

Congreso, vetos y tensión fiscal

La próxima semana, la Cámara de Diputados comenzará a tratar una serie de proyectos aprobados por el Senado, los cuales ya fueron anticipadamente rechazados por el Poder Ejecutivo. Entre ellos, se destacan iniciativas como el aumento a las jubilaciones y aquellas que van a estar en el ojo de la tormenta y que tienen un alto impacto fiscal, como el reparto total de los ATN, con un costo estimado de 1 punto del PBI, y el proyecto vinculado al Impuesto a los Combustibles, que representa un 0,35% del PBI.

La reacción legislativa marcará hasta dónde el oficialismo está dispuesto a pagar costos políticos para sostener la disciplina fiscal, una bandera central de la gestión Milei y del FMI.

La reciente eliminación de las LEFIs (Letras Fiscales de Liquidez) utilizadas por bancos como colocación segura de corto plazo, liberó entre 10 y 15 billones de pesos.

LEFIs, pesos sueltos y presión cambiaria

Otro frente abierto es el monetario. La reciente eliminación de las LEFIs (Letras Fiscales de Liquidez) utilizadas por bancos como colocación segura de corto plazo, liberó entre 10 y 15 billones de pesos. El Ejecutivo esperaba que esa liquidez se redirigiera hacia las nuevas Lecaps, pero eso ocurrió en menor medida a lo proyectado. Una parte significativa de esa masa monetaria buscó cobertura cambiaria, alimentando la presión sobre el dólar en un contexto donde las expectativas siguen siendo frágiles. Podemos esperar que estas presiones continúen, con un dólar acercándose al techo de la banda ($1300-$1400), en un contexto electoral donde las carteras tienden a dolarizarse debido a la incertidumbre que esto genera en los distintos sectores económicos.

Todas estas variables demuestran que la economía argentina continúa su curso bajo una lógica de ajuste con negociaciones puntuales. El Gobierno de Javier Milei mantiene su norte en el equilibrio fiscal, pero demuestra capacidad de adaptación cuando los costos políticos se vuelven relevantes. Con un volumen significativo de dólares aún por ingresar vía agroexportaciones, el dilema de corto plazo pasa por si la estabilidad macroeconómica podrá sostenerse sin que la presión social, política o cambiaria la desborde.

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