El río Paraná es fuente de vida, cultura y sustento para millones de personas, sin embargo enfrenta una amenaza muy grande: la profundización del dragado de la Hidrovía Paraná-Paraguay hasta los 44 pies. Como esta medida podría tener efectos devastadores en toda la región, nació «Remar Contracorriente por el Agua y por la Vida», un grupo de más de 180 organizaciones ambientales, sociales, culturales, religiosas y deportivas que buscan visibilizar los riesgos del dragado y exigir una gestión soberana y sustentable.
Los mismos organizaron una travesía por el Paraná que comenzó el 1 de marzo en Puerto Pilcomayo, Formosa, con destino final en Rosario. Durante 22 días, la travesía recorrerá distintas localidades, impulsando el debate sobre el futuro del Paraná y promoviendo la organización de acciones territoriales en defensa del agua y la biodiversidad.

La lucha de 1996
Esta iniciativa nació inspirada en la histórica remada de 1996, cuando dos pescadores, Raúl Rocco y «Cosita» Romero, se opusieron a la construcción de la mega represa en el Paraná Medio bajo el apoyo del consorcio Energy Developers International de los Estados Unidos, con el beneplácito del presidente de esa época Carlos Menem. En esa ocasión, la resistencia popular logró frenar un proyecto que hubiera inundado 800.000 hectáreas.
Hoy en día, si bien el peligro no se trata de una represa, la profundización del dragado supone un ecocidio progresivo, al reducir el valle aluvial del Paraná, secar humedales y alterar el equilibrio del ecosistema. «Las multinacionales ven al río como una simple autopista para abaratar costos de transporte, pero nosotros sabemos que es mucho más que eso», explicó Horacio Enríquez en una entrevista exclusiva con NEAHOY. El es director de EcoUrbano y uno de los impulsores de la travesía.
Impactos ambientales y sociales del dragado
El pliego de licitación del dragado plantea la privatización del Paraná por 30 años (y con opción a 30 años más) y autoriza la profundización de la hidrovía a 44 pies, para que ingresen buques de ultramar de mayor calado, es decir que son más grandes. Esta medida generaría impactos en múltiples dimensiones:
Ambientales
El dragado necesita remover millones de toneladas de sedimentos que alterarían la calidad del agua, afectando a especies de aves, peces y otra fauna autóctona. Además, esto modificaría la dinámica del río y provocaría la pérdida de humedales que son fundamentales para la absorción de exceso de agua y la biodiversidad.
Sociales
Miles de pescadores artesanales verían afectadas sus fuentes de trabajo debido a la disminución de peces y al impacto de las enormes olas generadas por las nuevas barcas que serán mucho más grandes.
Jurídicos y políticos
La gestión de la hidrovía en manos de empresas extranjeras, como la belga Jan de Nul, y la intervención del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE.UU., representa una pérdida de soberanía sobre un recurso estratégico del país.
La respuesta de Remar Contracorriente
La travesía «Remar Contracorriente» ha generado un impacto en cada comunidad que ha visitado. Desde que empezaron, organizaciones sociales, ambientales, gremiales y religiosas se han sumado al reclamo, haciendo más fuerte la articulación entre sectores. En Barranqueras, Chaco, participaron activamente la Multisectorial de Trabajadores, la Escuela de Canotaje Rubén Coto, la Universidad Nacional del Chaco y el Movimiento de Cuidadores de la Casa Común, entre otros.
«Lo que estamos viviendo es histórico. Esta remada está uniendo a sectores que van desde ambientalistas hasta sindicatos, desde la iglesia hasta comunidades originarias. La defensa del Paraná nos une a todos», afirmó Enríquez.
La ciudad de La Paz, en Entre Ríos, fue uno de los escenarios más emotivos de la travesía. Allí, las comunidades recibieron a los remeros con expresiones artísticas, entregas de banderas y ceremonias de agradecimiento al río. «Viva la patria, la patria no se vende, la patria se defiende», corearon los presentes.

Exigencias al gobierno nacional
Las organizaciones que integran el colectivo «Remar Contracorriente» exigen al gobierno nacional:
- Anular el pliego de licitación que profundiza el dragado del Paraná y entrega su gestión a privados.
- Recuperar el control estatal de la hidrovía, como lo establece el artículo 124 de la Constitución Nacional.
- Realizar estudios de impacto ambiental independientes y con participación de las comunidades afectadas.
- Garantizar la protección de los humedales y ecosistemas, considerando la crisis climática y la escasez hídrica.
Estas demandas han sido plasmadas en un petitorio que ya cuenta con miles de firmas y sigue creciendo. «El Paraná no es una autopista para el lucro de unos pocos. Es un río vivo, un patrimonio natural y cultural que debemos proteger para las generaciones futuras», sostiene el documento, que puede firmarse en remarcontracorriente.org.
Remar Contracorriente y su huella
El recorrido de «Remar Contracorriente» culminará en Rosario, pero su mensaje fue mucho más allá de las fronteras. Con el respaldo de la Red Eclesial de Justicia y Paz en la Patria Grande y más de 180 organizaciones de la Cuenca del Plata, la iniciativa inspiró remadas similares en otras cuencas de América Latina.
«El agua es un derecho, no una mercancía. Y la lucha por el Paraná es parte de una lucha más grande, la de todos los pueblos de nuestra región por su soberanía y su futuro», concluye Enríquez.
La travesía no sólo busca frenar un pliego de licitación, sino abrir un debate profundo sobre el modelo de desarrollo que queremos para nuestra región. Porque remar contracorriente es, en definitiva, remar por la vida.
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