Para Ulises Cladis, estudiante de tercer año de la Tecnicatura Superior en Telecomunicaciones del Instituto Politécnico Formosa (IPF), las prácticas profesionalizantes en el Centro de Inclusión Digital (CID) significaron mucho más que una experiencia académica. Fueron la posibilidad de aplicar conocimientos en un entorno real de trabajo, interactuar con infraestructura tecnológica de primer nivel y comprender de manera concreta cómo funcionan los sistemas de conectividad que hoy resultan esenciales para la vida cotidiana.
El Centro de Inclusión Digital, que cuenta con la Certificación de Triple Impacto, es un espacio de innovación que puso a disposición de los alumnos equipamiento de última generación, data center y la tecnología suficiente para que los futuros técnicos puedan formarse directamente sobre escenarios reales. «Lo que más me gustó fue salir con la cuadrilla, estar en el terreno, ver cómo se hacen las instalaciones y cómo se trabaja en la calle», contó Ulises al recordar una de las actividades que más lo marcaron durante la pasantía.
La posibilidad de observar cómo se despliega una red de telecomunicaciones fuera del aula le permitió comprender aspectos de la profesión que difícilmente podrían adquirirse únicamente desde la teoría. Durante cuatro semanas, 22 estudiantes del IPF recorrieron distintas áreas del CID y tuvieron contacto directo con los profesionales encargados de sostener la infraestructura tecnológica que conecta a más de 4.000 familias en 15 barrios de la ciudad de Formosa. Allí conocieron el funcionamiento de un nodo de telecomunicaciones que actualmente abastece de Internet. «Nos mostraron hasta dónde llega el servicio de Internet, cómo está conectado todo y hacia dónde quieren seguir expandiéndose», destacó.

«El equipo de trabajo tuvo una gran disposición para nosotros. Incluso realizaron una instalación desde cero para que pudiéramos ver todo el proceso», recordó. Esa cercanía con el entorno laboral fue uno de los aspectos más valorados por Ulises. El contacto con técnicos experimentados, la posibilidad de recorrer instalaciones y la interacción con equipamiento real permitieron que los conocimientos adquiridos durante la carrera cobrarán una nueva dimensión. La experiencia también fortaleció proyectos que los estudiantes desarrollan dentro de la tecnicatura. Actualmente, Ulises trabaja junto a sus compañeros en un sistema basado en sensores para monitorear diferentes parámetros de calidad del agua.

El rol estratégico del Centro de Inclusión Digital
La experiencia de Ulises refleja el objetivo detrás del convenio firmado entre el IPF y el CID: aprovechar la infraestructura tecnológica existente en la provincia para potenciar la formación de nuevos profesionales. En ese sentido, el director del Instituto Politécnico Formosa, Horacio Gorostegui, destacó que el impacto del Centro de Inclusión Digital sobre el sistema educativo provincial es «altamente positivo». «Posibilita la formación de los jóvenes y permite entender de manera acabada la importancia que tienen estos conocimientos tanto para el mundo laboral como para las relaciones humanas», expresó.
Según explicó, el CID, el Instituto Politécnico y el Polo Científico forman parte de un ecosistema de instituciones que trabajan de manera articulada para fortalecer la educación tecnológica en Formosa. «Trabajar de esta manera genera beneficios para toda la comunidad porque mejora la calidad educativa y amplía las oportunidades de formación», sostuvo.

Gorostegui remarcó además que la experiencia en el Centro de Inclusión Digital permite a los estudiantes aprender con equipamiento real y desarrollar capacidades que luego serán fundamentales durante su ejercicio profesional. «Lo importante es que los jóvenes aprovechen la infraestructura tecnológica existente en la provincia para realizar prácticas que mejoren su desempeño como técnicos», afirmó.
Para Ulises, el aprendizaje adquirido durante estas semanas dejó una enseñanza clara: detrás de cada red, cada conexión y cada servicio de internet existe un trabajo técnico complejo que requiere conocimiento, compromiso y capacitación constante. «Me gustaría aportar al crecimiento de Formosa. Todo este avance tecnológico necesita profesionales preparados y nosotros queremos formar parte de ese proceso», concluyó.
Su experiencia demuestra cómo la articulación entre instituciones públicas puede traducirse en oportunidades concretas para los jóvenes. Un estudiante de una institución pública formándose en un centro tecnológico público, con acceso a infraestructura de primer nivel y aprendiendo directamente sobre situaciones reales de trabajo. Una combinación que busca preparar a los futuros técnicos que demandará el desarrollo tecnológico de la provincia.
Fuente: Ministerio de Economía, Hacienda y Finanzas de la provincia de Formosa
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