Este miércoles, durante el discurso de apertura de sesiones del Congreso a cargo del presidente Javier Milei, una presencia inusual captó la atención de los presentes: emires árabes ocupaban los balcones reservados tradicionalmente para la prensa y funcionarios. Detrás de esta imagen, de la que el gobierno nacional aún no dio explicaciones, se esconde una trama de compras millonarias de tierras en la Patagonia argentina por parte de inversores qataríes, operaciones que violan normativas nacionales y generan creciente preocupación por la soberanía territorial.
Las compras de tierras: cifras y protagonistas
Según investigaciones periodísticas y denuncias de organizaciones sociales, el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, ha adquirido en los últimos años miles de hectáreas en la Patagonia, una de las regiones más ricas en recursos naturales del país.
Tamim bin Hamad Al Thani, de 42 años y actual emir de Qatar, es una figura clave en este conflicto. Conocido por ser el rey más joven del mundo árabe, Tamim ha invertido millones de dólares en la Patagonia, adquiriendo tierras en zonas consideradas inaccesibles para la mayoría de los argentinos. Su desembarco en la región se remonta a 2017, cuando comenzó a adquirir propiedades a través de complejas estructuras societarias que le permiten sortear las restricciones legales para la compra de tierras en zonas de seguridad de frontera.

En Baguales, a 50 kilómetros de Bariloche, el emir y su socio, el extenista profesional argentino Gastón Gaudio, crearon Baguales Acquisitions SA para adquirir un campo de 4,500 hectáreas. Esta operación contó con la participación del grupo belga Burco, que opera el barrio cerrado Arelauquen en Bariloche. El objetivo de estas adquisiciones es claro: crear un paraíso exclusivo para esquiadores de élite, en medio de la soledad y la naturaleza prístina de la Patagonia.
Además, se estima que el emir y sus socios han comprado otras 10,000 hectáreas en zonas estratégicas de Chubut y Río Negro, incluyendo áreas cercanas a las nacientes del río Chubut. Estas tierras, que incluyen lagunas de altura y nieves perennes, son vitales para el abastecimiento de agua dulce en la región.
Sin embargo, estas adquisiciones no se limitan a Qatar. Matar Suhail Ali Alyabhouni Aldhaheri, un operador de capitales del príncipe heredero de Abu Dabi, ha consolidado un bloque de más de 20,000 hectáreas en la zona andina de Río Negro y Chubut. Estas tierras incluyen áreas estratégicas como las nacientes del río Foyel y el Alto Chubut, vitales para el abastecimiento de agua dulce en la región.
Eduardo Maschwitz: el operador local
Uno de los nombres clave en esta trama es Eduardo Maschwitz, un empresario argentino que ha facilitado la transferencia de casi 700 hectáreas a un fideicomiso controlado por capitales de Alyabhouni Aldhaheri. De acuerdo a un informes en medios nacionales, Maschwitz, junto a otros operadores como Ignacio Petrocchi Massuh, ha contribuido a consolidar un bloque de tierras que supera las 20,000 hectáreas en la Patagonia.
Según documentos del Registro de la Propiedad Inmueble, Maschwitz aparece como copropietario de una fracción de 956 hectáreas junto a Petrocchi, en una operación que unificó dos lotes originalmente propiedad de la familia Tornero, de El Bolsón. Esta maniobra consolida un bloque en la margen sur del río Foyel, que ahora suma poco más de 1,700 hectáreas. Allí, la estancia La María, con su helipuerto y complejos para huéspedes de élite, es el núcleo de un proyecto turístico exclusivo.
Esta zona ya se encontró varias veces en medio de polémica por las actividades de magnates como Joe Lewis, quien compró fincas alrededor de Hidden Lake y se hizo el dueños de facto del lago, cerrando el acceso al mismo y no dejando pasar ni a turistas, ni a locales ni a pueblos originarios.
¿Por qué la Patagonia?
La Patagonia argentina, con sus paisajes prístinos y recursos naturales únicos, se ha convertido en un destino privilegiado para inversores extranjeros con alto poder adquisitivo. Para el emir de Qatar, estas tierras no solo representan una inversión financiera, sino también un símbolo de estatus y poder. Según expertos, las propiedades adquiridas por Tamim bin Hamad Al Thani están destinadas a convertirse en refugios exclusivos para la élite global, con proyectos que incluyen resorts de lujo, campos de golf y estaciones de esquí privadas.
Sin embargo, estas compras no están exentas de controversia. Las tierras adquiridas por los qataríes se encuentran en zonas consideradas de «seguridad de frontera«, lo que significa que, según la Ley de Tierras Rurales (Ley 26.737), los extranjeros no pueden ser dueños directos de estas propiedades. Esta es una de las leyes que el presidente Javier Milei intentó derogar con la Ley Ómnibus. Para sortear esta restricción, las compras se realizan a través de complejas estructuras societarias, donde los inversores extranjeros utilizan testaferros o sociedades anónimas para ocultar su participación directa.

La Ley de Tierras Rurales, sancionada en 2011, establece que los extranjeros no pueden ser dueños de más del 15% de las tierras rurales en una misma jurisdicción, ni de propiedades en zonas consideradas estratégicas, como las fronteras o las nacientes de ríos. Sin embargo, las compras realizadas por el emir de Qatar y sus socios parecen burlar estas normativas.
La privatización de tierras y fuentes de agua en la Patagonia no solo afecta a las comunidades originarias, sino que también tiene un impacto ambiental significativo. El cercamiento de cursos de agua naturales altera los ecosistemas locales y pone en riesgo la biodiversidad de la región. Además, estas acciones limitan el acceso al agua potable para las poblaciones locales, lo que agrava las condiciones de vida en una zona ya de por sí vulnerable.
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