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Jueves 30 de mayo de 2024
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Intento de golpe en Brasil: desmontaron el campamento de bolsonaristas

Además, un juez de la Corte Suprema de Brasil apartó de su cargo al Gobernador de Brasilia, Ibaneis Rocha, por 90 días. Luiz Inácio Lula da Silva volvió a la capital y recorrió los edificios atacados.

Además, un juez de la Corte Suprema de Brasil apartó de su cargo al Gobernador de Brasilia, Ibaneis Rocha, por 90 días. Luiz Inácio Lula da Silva volvió a la capital y recorrió los edificios atacados.

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En las últimas horas, Brasil sufrió un intento de golpe de Estado por parte de militantes bolsonaristas contra el gobierno democrático de Luiz Inácio Lula Da Silva, lo que por supuesto generó un revuelo en la sociedad civil y la opinión pública.

Lo real es que, este domingo, bolsonaristas ingresaron por asalto en el Congreso de Brasil, a una semana de la asunción del actual Presidente, Da Silvia; y destrozaron sus instalaciones.

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Las impactantes imágenes, que circulan en las redes sociales, recuerdan a lo ocurrido en el Capitolio en Estados Unidos, en enero de 2021. 

Una marea humana ingresó al edificio de arquitectura moderna, sede de la Cámara de Diputados y del Senado; y ocuparon el techo, pero también los jardines adyacentes, incluido el del palacio presidencial de Planalto.

Mientras tanto, el ex presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, continúa en Estados Unidos, a donde viajó dos días antes de entregar el cargo a su sucesor.

El expresidente pasa sus días en Orlando, en el centro de Florida, y se está hospedando, según la prensa local, en una casa del deportista brasileño José Aldo da Silva, luchador de artes Marciales Mixtas (MMA), quien ha sido uno de sus aliados.

Otro de los suyos, el Gobernador de Brasilia, Ibaneis Rocha, determinó la expulsión del cargo del secretario de Seguridad, Anderson Torres, a quien atribuye la responsabilidad por la invasión de miles de golpistas al Palacio del Planalto (sede de gobierno), Congreso y corte suprema, informaron fuentes gubernamentales.

Por su parte, el flamante Presidente, Lula da Silva, seguía los acontecimientos desde Sao Paulo, a donde viajó este fin de semana para supervisar los daños causados por las intensas lluvias que azotaron la región.

Y, desde allí, anunció la intervención federal de Brasilia a través de un decreto que hizo circular por redes sociales.

“Este hecho no tiene precedentes en la historia de Brasil”, aseguró y anticipó que los “vándalos fascistas” que invadieron las sedes del Parlamento, el Supremo y la Presidencia serán “encontrados” y “castigados”.

En ese marco, el Gobierno de Brasil pidió al Supremo Tribunal Federal que ordene la detención del despedido Secretario de Seguridad de Brasilia, Anderson Torres, por haber permitido el ataque y la invasión de cientos de simpatizantes del expresidente Jair Bolsonaro al Palacio del Planalto, el Congreso y la propia Corte, liberando la zona de los delitos.

Torres, exministro de Justicia de Bolsonaro hasta el domingo pasado, se encontraba en Estados Unidos cuando ya estaba prevista esta manifestación de los bolsonaristas.

Asimismo, presidentes de países latinoamericanos como Argentina y Chile; y de otras partes del mundo como Italia, China y Rusia; y funcionarios de primera línea, se expresaron y repudiaron este intento de golpe hacia Brasil; e incluso lo hizo el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, quien consideró “inaceptable” el ataque a las “instituciones democráticas” en dicho país. 

Para la noche del domingo, ya habían sido arrestados al menos 150 seguidores del expresidente de ultraderecha brasileño Jair Bolsonaro tras la invasión y saqueo de los edificios de los tres poderes del Estado en la capital Brasilia, que para este lunes por la mañana, ya suman 400.

Luego de siete horas de silencio, dicho ex mandatario habló sobre el intento desestabilizador sosteniendo que “las manifestaciones pacíficas, en forma de ley, son parte de la democracia. Sin embargo, las depredaciones e invasiones de edificios públicos como las ocurridas hoy, así como las practicadas por la izquierda en 2013 y 2017, escapan a la regla”.

Además de equiparar este intento antidemocrático con protestas sociales -un caso similar al discurso que adoptó Juntos por el Cambio- Bolsonaro trató de defender su gestión al asegurar que durante sus cuatro años de Gobierno “siempre” estuvo “dentro de las cuatro líneas de la Constitución, respetando y defendiendo las leyes, la democracia, la transparencia y nuestra sagrada libertad”.

En las primeras horas de este lunes, Lula Da Silva visitó las sedes del Poder Ejecutivo, el Congreso y el Tribunal Supremo; mientras que un juez de la Corte Suprema de Brasil apartó de su cargo al Gobernador del Distrito Federal de Brasilia, Ibaneis Rocha, por 90 días. 

La Corte Suprema de Brasil ordenó a las fuerzas de seguridad el desalojo de todos los edificios públicos.

La decisión fue tomada por el magistrado Alexandre de Moraes, que también ordenó a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado actuar para liberar cualquier tipo de vía o edificio público ocupado por partidarios del expresidente Jair Bolsonaro en todo el país.

De esta manera, la policía del Distrito Federal de Brasilia desmontó este lunes el campamento que militantes bolsonaristas habían instalado frente al cuartel general del Ejército tras las elecciones de octubre y desde el que fueron lanzados los ataques del domingo contra las sedes de los tres poderes en Brasil.

El cerco surtió rápidamente efectos y, sin la necesidad del uso de la fuerza por parte de las autoridades, los cientos de seguidores del expresidente Jair Bolsonaro que allí estaban comenzaron a recoger sus pertenencias y a abandonar el lugar.

En solo media hora, en el campamento quedaron las carpas y algunas infraestructuras abandonadas, así como un puñado de manifestantes que se apresuraban para recoger colchones y otros utensilios.

Destrozos generados por simpatizantes de Bolsonaro en edificios públicos de Brasil.

Entre las repercusiones de este grave acontecimiento, el Papa Francisco se pronunció en su contra y condenó las “formas de violencia que agudizan los conflictos sociales”.

“En muchas zonas, un signo de debilitamiento de la democracia está marcado por las crecientes polarizaciones políticas y sociales, que no ayudan a resolver los problemas urgentes de los ciudadanos”, manifestó.

Por último, es menester destacar la simpatía de dirigentes ultraderechistas de Argentina con este intento de golpe de Estado que no tuvieron pudor en relativizar y justificar el hecho.

Milei se valió de una fake news para relativizar el hecho.

Uno de ellos fue el diputado Javier Milei quien se valió de una fake news en Twitter -elaborada por el portal La Derecha Diario- en el cual se describe al ataque antidemocrático como una “masiva protesta reclamando que frenen las medidas dictatoriales de Lula”.

También, días atrás, Francisco Sánchez, el legislador del PRO que había pedido la pena de muerte para Cristina Kirchner, comentaba durante la asunción de Lula que el líder del Partido de los Trabajadores debería ir preso y destacaba a Bolsonaro por haber huido a Estados Unidos horas antes del traspaso presidencial.

Por último, el caso de Jorge Fauri es particular. El excanciller de Mauricio Macri rechazó el ataque al Congreso de Brasil, aunque puso en duda que los golpistas sean militantes de Bolsonaro. Y, de yapa, eligió caracterizar a los grupos violentos como “populistas”.

En tanto, Mauricio Macri y referentes de Juntos por el Cambio repudiaron los actos ocurridos ayer.

Fuente: Página 12

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