Por primera vez en tres décadas, Estados Unidos intervino directamente para sostener la moneda de un país latinoamericano, comprando pesos argentinos en el mercado cambiario. La maniobra, impulsada por el secretario del Tesoro de Donald Trump, Scott Bessent, buscó frenar la corrida antes de las elecciones y respaldar al gobierno de Javier Milei, pero el mercado está dispuesto a señalarle su bluff.