Misiones atraviesa semanas decisivas. La ruptura entre el gobernador Hugo Passalacqua y el histórico líder de la Renovación, Carlos Rovira, dejó de ser una tensión latente para convertirse en una serie de hechos concretos que están redibujando el poder provincial de cara a 2027. La renuncia formal de Passalacqua a Encuentro Misionero, la reorganización de los bloques legislativos y la presentación del Presupuesto 2027 componen, en conjunto, un mismo movimiento: el de un gobernador que dejó de administrar la estructura heredada de Rovira para empezar a construir la suya propia.
El fin de una afiliación de dos décadas
La desafiliación de Passalacqua a Encuentro Misionero —el sello que Rovira rearmó tras el desgaste electoral de 2025— fue presentada ante la Secretaría Electoral del Distrito Misiones y confirmada públicamente por el propio mandatario. El gesto, más administrativo que dramático en su forma, tuvo un correlato político de enorme peso: por primera vez desde 2003, el gobernador de la provincia no forma parte del espacio conducido por Rovira. La salida coronó un proceso que había comenzado meses atrás, cuando Passalacqua reunió a decenas de intendentes que le manifestaron respaldo y reconocieron su liderazgo como «máxima autoridad política» de la gestión provincial, en momentos en que Rovira impulsaba una renovación interna que apuntaba a limitar la reelección de los jefes comunales.
Nuevos bloques, nueva correlación de fuerzas
El correlato legislativo de la ruptura se tradujo en un reacomodamiento drástico de las bancadas. El flamante Movimiento por lo que Viene quedó constituido con 17 diputados provinciales —con expectativas de sumar hasta 19 o incluso 21 si se concretan nuevas incorporaciones—, convirtiéndose en el bloque más numeroso de la Cámara de Representantes. Del otro lado, Encuentro Misionero, el espacio que Rovira supo controlar con más de veinte legisladores, quedó reducido a un puñado de fieles, entre ellos Sebastián Macías, Paula Franco y Lilian Tartaglino.
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El fenómeno se replicó en el Congreso nacional. La senadora Sonia Rojas Decut formalizó la creación de un monobloque propio, Movimiento por Misiones, alineado de manera directa con el gobernador, mientras que Carlos Arce permaneció en la órbita de Rovira. La fractura llegó en plena discusión de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado, un debate que puso en evidencia que, de ahora en más, la posición de los legisladores misioneros ya no puede leerse en un solo sentido.
El Presupuesto 2027, otra pieza del reacomodamiento
Ese mismo proceso de reordenamiento político tiene su correlato en la gestión del Estado. Passalacqua envió a la Legislatura el proyecto de Presupuesto 2027, por más de 5,2 billones de pesos, con el 63% de los recursos destinados a inversión social —educación, salud y contención de sectores vulnerables— y un 14% orientado al desarrollo económico, con eje en la reactivación de la obra pública. La iniciativa llegó de la mano de una reforma administrativa que fusionó tres secretarías de Estado en dos ministerios: Agro y Producción, por un lado, y Hacienda, Finanzas, Obras y Servicios Públicos, por el otro.
Lejos de ser un simple ajuste técnico, la reestructuración expone con claridad hacia dónde se inclina el nuevo esquema de poder. La Secretaría de Agricultura Familiar, antes con rango propio, pasó a ser una subsecretaría dentro del Ministerio del Agro, que además absorbió el control operativo de Biofábrica Misiones y de MisioPharma, la empresa estatal dedicada a la producción de aceite de cannabis que había sido una de las banderas de la agenda de innovación impulsada durante los años de mayor protagonismo rovirista. En paralelo, las secretarías de Energía y de Cambio Climático perdieron autonomía y pasaron a depender del Ministerio de Hacienda.

A esa reconfiguración se suma el desmontaje de AlegraMed, la aplicación de salud digital que gestionaba turnos e historias clínicas para el sistema público y que había sido presentada como un emblema de la modernización tecnológica del Estado provincial. Cuestionada por su forma de contratación y por quejas de usuarios, la plataforma será reemplazada por un desarrollo íntegramente público, según trascendió desde el entorno del gobernador.
El contraste resulta elocuente. Mientras el rovirismo había construido buena parte de su relato en torno a conceptos como la economía del conocimiento, el «Silicon Misiones» y la «Provincia Startup«, además de la economía circular y las empresas de base tecnológica, la gestión de Passalacqua reorienta el andamiaje estatal hacia una matriz más tradicional: el agro, la energía, la obra pública y la asistencia social directa. No se trata únicamente de una discusión de gabinete, sino de una disputa de fondo sobre qué modelo de desarrollo debe primar en la provincia.
Un tablero que sigue moviéndose
Con los intendentes ya alineados casi en su totalidad con el gobernador, con el control recuperado sobre organismos estratégicos como la Agencia Tributaria de Misiones y Energía de Misiones SA, y con un Presupuesto que plasma en números la nueva orientación política, Passalacqua parece decidido a dejar atrás dos décadas de conducción compartida con Rovira. El desenlace de esta interna, que combina desafiliaciones partidarias, reordenamientos legislativos y reformas del Estado, será determinante para el mapa de poder misionero rumbo a las elecciones de 2027.
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