El fenómeno de El Niño vuelve a posicionarse como una de las principales preocupaciones climáticas para el nordeste.
Ante la alta probabilidad de que se desarrolle en los próximos meses, Ditmar Kurtz, coordinador de Investigación y Desarrollo Tecnológico del INTA Corrientes, dialogó con NEA HOY y compartió recomendaciones prácticas para que productores, municipios y la población puedan anticiparse y reducir el impacto de las lluvias intensas.

Cómo prepararse antes de que lleguen las lluvias
El coordinador del INTA indicó que una de las principales recomendaciones consiste en proteger el suelo mediante rastrojos, pasturas o cultivos de cobertura para disminuir la erosión. También aconsejó evitar el tránsito de maquinaria cuando los lotes se encuentran saturados de agua.
«Transitar o trabajar un suelo saturado produce compactación y deteriora sus condiciones», advirtió.
Entre las tareas preventivas también destacó la limpieza de canales, alcantarillas y sistemas de drenaje para facilitar el rápido escurrimiento del agua y reducir el riesgo de inundaciones.
En materia de fertilización, Kurtz recomendó fraccionar las aplicaciones de nitrógeno para disminuir las pérdidas provocadas por las lluvias intensas.
Enfermedades, caminos y logística: otros riesgos que trae El Niño
El especialista recomendó revisar con anticipación el estado de los caminos rurales, instalar alcantarillas en sectores críticos y prever la disponibilidad de combustible, insumos y productos antes de que el fenómeno de El Niño limite el acceso a los establecimientos.
También consideró fundamental intensificar el monitoreo sanitario: «Con tanta humedad, las enfermedades fúngicas van a ser uno de los principales problemas». afirmó.
Según explicó, algunos hongos afectan las hojas mientras que otros atacan las raíces. Cuando el suelo permanece saturado durante períodos prolongados pueden producirse pudriciones radiculares capaces de generar importantes pérdidas productivas.

Recomendaciones para la ganadería
En la producción ganadera, Kurtz remarcó la necesidad de planificar con anticipación la carga animal y reservar los potreros más altos para trasladar allí las categorías más sensibles del rodeo.
También recomendó mejorar el drenaje de los corrales y preparar sectores elevados destinados al descanso de los animales. «Es fundamental acondicionar y elevar los dormideros para que los animales puedan descansar con las patas secas», señaló.
Explicó que la permanencia prolongada sobre terrenos inundados puede provocar lesiones en las pezuñas, favoreciendo infecciones difíciles de tratar.
Además, aconsejó contar con reservas de forraje para afrontar eventuales complicaciones derivadas de las lluvias prolongadas.

Arroz, horticultura, yerba mate y té: las recomendaciones específicas
Entre las actividades que podrían enfrentar mayores desafíos aparece el arroz, especialmente en establecimientos ubicados cerca de los valles aluviales. Kurtz sugirió evaluar cuidadosamente la conveniencia de sembrar en esas áreas o, en su defecto, alejar la producción de los principales cursos de agua para disminuir el riesgo de inundaciones.
También recomendó extremar el monitoreo de enfermedades y revisar cuidadosamente la estrategia de fertilización.
«El arroz responde mal cuando hay muchos días nublados y escasa radiación solar. Si en esas condiciones se aplica demasiado fertilizante, la planta puede producir un exceso de biomasa, volcarse y aumentar aún más la incidencia de enfermedades», explicó.
Para la horticultura a campo abierto, el especialista aconsejó seleccionar los lotes más altos disponibles y utilizar camellones elevados para reducir la pudrición de raíces.
En la producción de yerba mate destacó la importancia de mantener siempre cubierta la tierra, especialmente porque muchas plantaciones se ubican sobre pendientes con suelos colorados muy susceptibles a la erosión.
Respecto al té, consideró que un escenario lluvioso podría favorecer la producción siempre que exista una adecuada fertilización, aunque advirtió que el mayor desafío será poder ingresar con maquinaria sin deteriorar la estructura del suelo.
Incluso planteó que, en situaciones extremas de humedad, algunos establecimientos yerbateros podrían verse obligados a evaluar un regreso parcial a la cosecha manual.
Monitorear el clima y utilizar herramientas para anticiparse
Por último, el especialista recomendó seguir diariamente los pronósticos meteorológicos, llevar registros propios de precipitaciones y consultar la información que publica el Instituto Nacional del Agua sobre la evolución de los ríos Paraná, Paraguay, Uruguay e Iguazú.

Además, destacó distintas herramientas desarrolladas por el INTA Corrientes para facilitar la planificación de los productores.
Una de ellas es la plataforma SAETA (Sistema de Análisis Espacial de Parcelas Ganaderas) que permite estimar qué superficie de un campo podría inundarse bajo distintos escenarios hidrológicos y calcular automáticamente la carga animal y la disponibilidad de forraje.
ADEMÁS EN NEA HOY:
El ministro de Obras Públicas de Corrientes alertó que El Niño puede generar «serias complicaciones»








