La posibilidad de un nuevo evento intenso de El Niño encendió las alertas en Corrientes. Un estudio elaborado por especialistas de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Corrientes advierte que más de 3,3 millones de hectáreas podrían verse afectadas por excesos hídricos si se concretan las proyecciones climáticas para los próximos meses.
Los investigadores señalaron que los modelos internacionales muestran una elevada probabilidad de transición hacia una fase intensa del fenómeno durante la segunda mitad de 2026. De acuerdo con las estimaciones, las lluvias podrían incrementarse considerablemente y generar un escenario similar al registrado entre 1997 y 1998, uno de los eventos hidrológicos más severos que atravesó la provincia.
Aunque actualmente los niveles de lagunas, esteros y bañados se encuentran relativamente bajos, los especialistas explicaron que esa situación no elimina los riesgos. Por el contrario, sostienen que las precipitaciones extraordinarias podrían provocar una rápida expansión de los cuerpos de agua y el anegamiento de extensas áreas rurales.
Más de 3 millones de hectáreas productivas en riesgo
El informe estima que unas 3,3 millones de hectáreas aptas para actividades agropecuarias podrían quedar temporalmente bajo agua si se repite un escenario comparable al de finales de la década de 1990. La advertencia surge a partir del análisis de antecedentes históricos y de los pronósticos climáticos internacionales.
Los departamentos de San Martín, Goya y Santo Tomé aparecen entre las zonas con mayor vulnerabilidad frente a posibles inundaciones. También se encuentran bajo observación sectores vinculados al sistema de los Esteros del Iberá, donde los niveles hídricos podrían experimentar cambios significativos ante lluvias persistentes.
Los técnicos remarcaron que el comportamiento de los humedales, las cuencas provinciales y los cursos de agua será clave para determinar el alcance real de los anegamientos en caso de que el fenómeno alcance la intensidad prevista.

Impacto sobre la producción y la infraestructura
Uno de los sectores más expuestos es el agropecuario. El exceso de agua puede generar pérdidas de rendimiento en los cultivos, favorecer la aparición de enfermedades y complicar las tareas de cosecha. A su vez, la ganadería podría enfrentar dificultades por el anegamiento de campos bajos y la necesidad de trasladar hacienda hacia zonas más seguras.
Las consecuencias también podrían extenderse a la infraestructura rural. Caminos, puentes y accesos productivos podrían sufrir daños o quedar temporalmente inhabilitados, dificultando la logística, el transporte de mercaderías y la asistencia ante eventuales emergencias.
Por este motivo, los especialistas recomiendan reforzar los sistemas de monitoreo climático e hidrológico y avanzar en planes preventivos que permitan reducir el impacto sobre las comunidades rurales y las actividades económicas.

Monitoreo permanente ante un escenario todavía abierto
Si bien los investigadores aclararon que aún existen variables que pueden modificar la evolución del fenómeno, consideran que las señales actuales justifican una vigilancia constante durante los próximos meses. Los pronósticos internacionales asignan una probabilidad elevada al desarrollo de condiciones asociadas a El Niño durante lo que resta de 2026.
En ese contexto, el informe del INTA busca aportar información para la planificación y la prevención, identificando las áreas con mayor sensibilidad frente a posibles excesos hídricos. El objetivo es que productores, organismos y gobiernos cuenten con herramientas para anticiparse a un escenario climático que podría tener un fuerte impacto en Corrientes y en toda la región del NEA.
Fuentes: INTA Corrientes; Argentina.gob.ar; Norte de Corrientes; Misiones Online; Corrientes Hoy.
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