“Si viene la corriente de El Niño con la fuerza que pronostican, vamos a tener serias complicaciones” fue la dura y fuerte advertencia fue lanzada por el ministro de Obras y Servicios Públicos de Corrientes, Jorge Meza, sobre la gravedad del escenario hídrico proyectado para el segundo semestre.
Ante las proyecciones meteorológicas que anticipan la llegada del fenómeno climático con abundantes precipitaciones y tormentas a partir de agosto, el Gobierno de Corrientes busca acelerar los esquemas de contingencia para mitigar el impacto en los cascos urbanos y los sistemas productivos del interior.
Frente a este panorama, los equipos técnicos del Ministerio de Obras Públicas, el Instituto Correntino del Agua y del Ambiente (ICAA) y la Dirección Provincial de Vialidad unifican criterios operativos para centralizar las demandas de infraestructura. “Estamos terminando un plan de obras que le vamos a presentar al gobernador esta semana para definir prioridades, teniendo en cuenta cuáles pueden ser las zonas que sufran más las consecuencias de la corriente de El Niño por el crecimiento de las cuencas hídricas”, adelantó Meza.

Al analizar las regiones del interior que revisten mayor criticidad en base a los antecedentes históricos de inundaciones, el ministro trazó una radiografía compleja: “Consideramos que toda la zona, desde la cuenca de Santa Lucía, del Iberá, hacia el noroeste, toda esta franja que componen los departamentos de Ituzaingó, General Paz, San Luis del Palmar, Mburucuyá, va a ser la que más va a sufrir las consecuencias. Es alarmante ver el mapa de lo que podría hacer con alto porcentaje de toda la superficie de la provincia con agua. Eso sería el peor de los escenarios”, graficó.
Respecto a los plazos estimados para el inicio del ciclo húmedo, los modelos de previsión indican que las primeras anomalías pluviales comenzarán a manifestarse en agosto, registrando sus picos de intensidad durante los meses de octubre y noviembre, y extendiéndose hasta marzo del año próximo. Sin embargo, Meza aclaró que existe un margen de variabilidad climática al momento en que la corriente tome contacto con el continente, lo que podría atenuar los milimetrajes previstos.
Plan de contingencia agropecuario y limpieza urbana
La estrategia de mitigación oficial contempla dos frentes simultáneos. En el plano de la infraestructura urbana, las cuadrillas viales concentran sus tareas en la limpieza de desagües y en la verificación estructural de alcantarillas y puentes para asegurar el escurrimiento rápido del agua acumulada.

En paralelo, el Ministerio de Producción avanza en el diseño de protocolos específicos para el sector agropecuario, con el objetivo de evitar la mortandad de animales en zonas bajas. “Se contempla la posibilidad de los remates de hacienda como mecanismo para disminuir la cantidad de cabezas en los campos. Son todos planes de acciones que se incluyen en un protocolo que se está trabajando”, precisó Meza.
Finalmente, el funcionario enfatizó que el éxito de las medidas estructurales estará condicionado por el comportamiento social en el manejo de la basura domiciliaria para evitar el colapso de los sumideros pluviales.
“Apelamos también al acompañamiento de la sociedad. Por eso, desde los municipios estuvimos pidiendo que los intendentes hagan un plan de comunicación, de propaganda y concientización para que los vecinos estén atentos al momento en que van a sacar los residuos. Donde unos pocos no actúen en consecuencia a las recomendaciones, las complicaciones y los problemas son para todos”, concluyó.
Fuente: Perfil
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