La construcción privada atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. El 67% de los empresarios, profesionales y actores de la cadena de valor del sector aseguró que su nivel de actividad cayó durante los últimos doce meses, un resultado que además empeora los registros relevados a fines de 2025 y confirma que la recuperación esperada por gran parte del mercado aún no llega.
El deterioro no se limita al presente. Las expectativas para los próximos doce meses también muestran un escenario de creciente incertidumbre. Apenas el 34% de los encuestados cree que la actividad mejorará dentro de un año, mientras que otro 34% considera que permanecerá estable y un 32% anticipa una nueva caída. El optimismo que había comenzado a aparecer en mediciones anteriores perdió fuerza y dio paso a una visión mucho más cautelosa sobre el futuro del sector.
Detrás de este escenario aparecen problemas que se repiten a lo largo de toda la cadena de valor. El aumento de los costos de construcción, la baja demanda del mercado, las dificultades para acceder al financiamiento y la menor inversión privada fueron señalados como los principales obstáculos para la actividad. La combinación de estos factores limita el inicio de nuevos proyectos y condiciona las decisiones de inversión en todo el país.
Los datos corresponden a la 28° edición del Estudio de Opinión Construya (EOC), realizado entre abril y mayo de 2026 entre 370 profesionales vinculados a la construcción y el mercado inmobiliario de todo el país. El relevamiento refleja una actividad que continúa operando por debajo de los niveles esperados y que enfrenta crecientes dificultades para recuperar dinamismo.

El NEA, la región más golpeada por el pesimismo
Si bien el panorama nacional es complejo, la situación del Nordeste argentino aparece como una de las más preocupantes del país. En el NEA, el 62% de los consultados aseguró que su actividad cayó durante los últimos doce meses, mientras que apenas un 8% registró crecimiento. Otro 31% sostuvo que su nivel de actividad permaneció sin cambios. El dato refleja que la mayoría de las empresas y profesionales de la región atravesó un año marcado por la retracción y el estancamiento.
Sin embargo, el indicador más alarmante surge al analizar las expectativas futuras. El NEA fue identificado como la región más pesimista de toda la Argentina: el 46% de los encuestados considera que dentro de un año la actividad será menor que la actual, mientras que apenas el 16% cree que habrá una mejora. Otro 38% espera que el sector continúe estancado.

Los encuestados de la región identificaron cuatro factores principales detrás de la crisis que atraviesa la construcción. La menor disponibilidad de financiamiento y la baja demanda del mercado encabezan la lista, ambas con el 28% de las respuestas. Más atrás aparecen la menor inversión privada (22%) y la incertidumbre cambiaria (17%).
Los datos muestran una actividad atrapada entre la falta de crédito para impulsar nuevos desarrollos y una demanda debilitada por la pérdida de capacidad de inversión de empresas y particulares. Otro indicador que evidencia la desaceleración del sector es el tipo de obras que hoy impulsan la actividad en el Nordeste.

Mientras a nivel nacional predominan las obras privadas nuevas medianas y pequeñas, en el NEA el principal sostén son las refacciones y ampliaciones. Más de la mitad de los encuestados (54%) señaló que este tipo de trabajos fue el principal motor de la actividad durante el último año. Las obras privadas grandes concentraron apenas el 23% de las respuestas y las obras privadas medianas y pequeñas el 15%.
La tendencia revela un mercado que encuentra movimiento principalmente en proyectos de menor escala, mientras los emprendimientos más ambiciosos continúan frenados por la incertidumbre económica y las dificultades de financiamiento.
Un sector que sigue sin encontrar señales de recuperación
El relevamiento deja una conclusión clara: la construcción continúa atravesando una etapa de debilidad tanto a nivel nacional como regional. Aunque algunos sectores mantienen expectativas moderadamente positivas, la mayoría de los actores de la actividad sigue enfrentando problemas vinculados a costos, demanda y acceso al crédito.
En el caso del NEA, la situación es todavía más delicada. La región no solo registra una fuerte caída de actividad durante el último año, sino que además lidera el ranking nacional de pesimismo hacia el futuro. Con casi la mitad de los consultados esperando un empeoramiento de las condiciones durante los próximos doce meses, la construcción se consolida como uno de los sectores más afectados por la desaceleración económica.
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