La pérdida de empresas y el deterioro de la actividad industrial continúan profundizándose en Argentina y encuentran uno de sus principales focos en Córdoba y Santa Fe, dos de las provincias que aportaron algunos de los mayores respaldos electorales a Javier Milei. Los últimos indicadores muestran una realidad compleja para el entramado productivo de ambos distritos, con cierres de firmas, caída de la actividad metalúrgica y una capacidad instalada que permanece por debajo del 40%.
De acuerdo con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en marzo de 2026 había 14.044 empresas empleadoras menos que un año atrás. El total de firmas activas descendió a 481.635 y acumuló así veinticinco meses consecutivos de caída interanual. Si se toma todo el período transcurrido desde la llegada de Milei a la Casa Rosada, el panorama resulta aún más preocupante: entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 cerraron 26.213 empresas empleadoras en todo el país, lo que representa una contracción del 5,2%.
Aunque la provincia de Buenos Aires lidera la pérdida en términos absolutos, con 4.311 empresas menos, Córdoba aparece como uno de los casos más alarmantes. La provincia gobernada por Martín Llaryora perdió 2.187 firmas en apenas un año, ubicándose como el segundo distrito más afectado del país.
La situación adquiere mayor relevancia si se considera el peso relativo de cada economía. Mientras Buenos Aires concentra una cantidad mucho mayor de empresas, la reducción registrada en Córdoba representa una caída proporcional considerablemente más profunda, lo que evidencia el fuerte impacto sobre el tejido productivo provincial.

La industria metalúrgica sigue en retroceso
Las dificultades también se reflejan en la actividad industrial. Según el último informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la producción metalúrgica cordobesa cayó 4,1% interanual en mayo.
Entre los sectores más afectados aparecen dos actividades estratégicas para la economía provincial: las autopartes, que registraron una baja del 2,9%, y la maquinaria agrícola, que retrocedió 8,6%, marcando su primera caída del año. A esto se suma un desplome del 9,5% en las empresas vinculadas a las cadenas de valor del agro.
En Santa Fe el escenario tampoco muestra señales de recuperación. La actividad metalúrgica cayó 5,1% interanual, una de las peores performances del país y apenas por debajo de la registrada en Buenos Aires.

Capacidad ociosa y pérdida de empleo
Uno de los indicadores más preocupantes es la utilización de la capacidad instalada. ADIMRA informó que el sector opera apenas al 39,8% de su potencial productivo, un nivel que refleja una fuerte retracción de la demanda y un elevado porcentaje de capacidad ociosa.
La consecuencia directa de esta situación comienza a trasladarse al mercado laboral. La entidad señaló que el empleo metalúrgico registró una caída interanual del 2,2%, mientras que la comparación mensual también mostró números negativos.
El propio presidente de ADIMRA, Elio Del Re, reconoció que la recuperación encuentra importantes obstáculos y que la demanda sigue siendo insuficiente en gran parte de los segmentos industriales. A su vez, siete de cada diez empresas del sector consideran que no habrá mejoras significativas en los niveles de producción durante el próximo trimestre, lo que refuerza la incertidumbre que atraviesa a la industria nacional.

Una paradoja para el Gobierno
El deterioro de la actividad productiva en Córdoba y Santa Fe representa una de las principales contradicciones del actual escenario económico. Ambas provincias fueron fundamentales para el triunfo electoral de Milei en 2023 y continúan siendo territorios donde La Libertad Avanza conserva una importante base de apoyo político.
Sin embargo, los indicadores económicos muestran que buena parte de las consecuencias del ajuste y de la retracción de la actividad industrial impactan con fuerza precisamente en esos distritos. Mientras la recuperación económica exhibida por el Gobierno se concentra principalmente en sectores financieros, energéticos y vinculados a las exportaciones de recursos naturales, gran parte del entramado pyme e industrial continúa enfrentando cierres, caída de la producción y pérdida de puestos de trabajo.
La situación de Córdoba y Santa Fe refleja así las dificultades de un modelo económico que, por el momento, no logra trasladar señales de recuperación a amplios sectores de la producción nacional.
Fuente: La Política Online
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