Cada 7 de junio, Argentina celebra el Día del Periodista en homenaje a la aparición de la Gazeta de Buenos Ayres, el periódico impulsado por Mariano Moreno en 1810 para difundir las decisiones del gobierno revolucionario y garantizar que la ciudadanía pudiera conocer los asuntos públicos.
En el contexto actual, la discusión sobre el acceso a la información vuelve a ocupar un lugar central. Pero esta vez no por la falta de herramientas tecnológicas o institucionales, sino por la creciente confrontación entre el gobierno nacional y quienes ejercen la tarea de informar.
A casi tres años de la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, la relación entre el Poder Ejecutivo y el periodismo atraviesa uno de sus momentos más tensos. La escalada incluye insultos presidenciales, denuncias judiciales contra periodistas, restricciones al trabajo de la prensa acreditada, cuestionamientos de organismos nacionales e internacionales y una creciente preocupación por el deterioro del clima para el ejercicio de la libertad de expresión.

Insultos y causas judiciales contra periodistas: la marca registrada del gobierno libertario
Desde el inicio de su gestión, el Presidente impulsó una narrativa que identifica a buena parte de la prensa como un actor político opositor. Bajo esa lógica, multiplicó las descalificaciones públicas contra periodistas y medios.
«Ensobrados», «corruptos», «sicarios con micrófono», «ratas», «miserables» y «basuras repugnantes» son algunas de las expresiones utilizadas por el mandatario desde su llegada al gobierno. Más recientemente, aseguró que «el 95% de los periodistas son delincuentes y ensobrados».
BASURAS REPUGNANTES
Me encantaría ver a esas basuras inmundas que portan credencial de periodistas (95%) que salgan a defender lo que hicieron estos dos delincuentes. Espero que esto llegue hasta los máximos responsables.
CIAO! pic.twitter.com/Z46PtFT74k— Javier Milei (@JMilei) April 22, 2026
La confrontación del gobierno libertario también se trasladó a los tribunales. Durante los últimos años, Milei promovió o respaldó denuncias contra diversos periodistas y comunicadores. Entre ellos aparecen Tomás Rebord, Luciana Geuna, Ignacio Salerno, Ari Lijalad, Carlos Pagni, Nancy Pazos, Darío Villarruel, Jorge Rial, Mauro Federico, Fabián Doman y Julia Mengolini.
Sin embargo, hasta el momento ninguna de las denuncias impulsadas por el Presidente logró demostrar la existencia de un delito.
NO ODIAMOS LO SUFICIENTE A LOS PERIODISTAS BASURAS (90%).
Fin. https://t.co/AEhNmFb7aa— Javier Milei (@JMilei) July 4, 2025
Las investigaciones incómodas y la disputa por la credibilidad
La confrontación entre el Gobierno y el periodismo no se desarrolla en el vacío. Durante los últimos años, varios de los episodios más delicados para la administración de Javier Milei fueron conocidos inicialmente a través de investigaciones periodísticas antes que por avances judiciales o explicaciones oficiales.
Uno de los casos más resonantes fue el escándalo internacional vinculado a la criptomoneda LIBRA, que involucró al propio Presidente y generó repercusiones políticas, económicas y judiciales dentro y fuera del país.
También ocurrió con las denuncias sobre el funcionamiento de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), donde distintas investigaciones periodísticas expusieron irregularidades administrativas, cuestionamientos a auditorías y conflictos vinculados a la gestión del organismo.

A estos episodios se sumaron informes sobre contrataciones estatales, presuntas incompatibilidades de funcionarios, el crecimiento patrimonial de algunos integrantes del Gobierno -como del Jefe de Gabinete Manuel Adorni– y diversas decisiones administrativas que despertaron interrogantes públicos.
En ese contexto, la estrategia oficial de desacreditar sistemáticamente a periodistas y medios de comunicación adquiere una dimensión adicional. No sólo busca responder a las críticas, sino también disputar la credibilidad de quienes producen y difunden información sensible para la opinión pública.
Un contexto de creciente preocupación internacional
A nivel internacional, Reporteros Sin Fronteras ubicó a Argentina en el puesto 87 de su clasificación mundial de libertad de prensa, lo que representa una caída de 47 posiciones en apenas dos años, uno de los retrocesos más pronunciados de América Latina.
La organización también expresó preocupación por los episodios de hostigamiento contra periodistas críticos y por el clima de creciente confrontación impulsado desde el poder político.
🔴 #RSFIndex2026 | RSF dévoile son Classement mondial de la liberté de la presse 2026 ! #JournéeDeLaLibertéDeLaPresse Thread⬇ pic.twitter.com/NCIqMYemXu
— RSF (@RSF_inter) April 30, 2026
El Día del Periodista encuentra este año a la profesión atravesada por un escenario particular: mientras se multiplican las denuncias, los ataques y las restricciones, el trabajo periodístico sigue siendo una de las principales herramientas para que la sociedad conozca aquello que el poder, muchas veces, preferiría mantener fuera de la discusión pública.
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