La Oficina de Respuesta Oficial (ORO) nació con una misión ambiciosa: “desmentir activamente la mentira” y enfrentar lo que el gobierno de Javier Milei define como “operaciones” del periodismo y la casta política. Sin embargo, a pocos días de su creación, el nuevo dispositivo digital ya acumuló traspiés, contradicciones y críticas que ponen en duda su eficacia y, sobre todo, su credibilidad.
Una primera desmentida que terminó desmentida
El debut de la ORO fue contra una nota de Clarín titulada “Se demora el cambio de vouchers por planes sociales”. Desde la cuenta oficial se calificó la información como “falsa” y “burda operación”, asegurando que no existía ninguna demora y que el programa Volver al Trabajo estaba financiado hasta abril.

Pero el propio medio explicó que el título había sido actualizado antes de la publicación de la ORO y que el posteo oficial se basó en una versión desactualizada difundida en redes. Más aún, el periodista firmante, Bernardo Martín Vázquez, ratificó la información y sostuvo que la demora había sido confirmada por fuentes del Ministerio y que las transferencias podían verificarse en Presupuesto Abierto.
El papelón mayor: desmentir al propio Presidente
El segundo episodio fue más delicado. Ámbito Financiero publicó que el Gobierno compraría submarinos franceses a Naval Group por US$ 2.000 millones. La ORO respondió con un categórico “FALSO”, aclarando que no existía contrato ni compra en curso, apenas una carta de intención.
➡️La Oficina de Respuesta Oficial desmintió una nota de Ámbito, pese a que el propio Milei anunció la compra de submarinos a una empresa francesa. Conocé más: https://t.co/7vXtQ0sJwo https://t.co/Lsw1GlkR40 pic.twitter.com/dw5UhHtEsn
— Ámbito Financiero (@Ambitocom) February 9, 2026
Hasta ahí, la discusión podía enmarcarse en tecnicismos jurídicos. Pero el medio replicó con un video de Milei en una entrevista con Public Sénat, donde el propio Javier Milei afirmaba: “Estamos comprando submarinos”.
Chequeado: cuando el desmentido contiene desinformación
El tercer traspié fue aún más sensible. La ORO respondió a una infografía de Chequeado sobre la reforma laboral aprobada por el Senado, atribuyéndole afirmaciones que no figuraban en el material original. El posteo fue retuiteado por Milei.
Según Chequeado, la oficina oficial incurrió en desinformación al adjudicar datos falsos al medio, pese a haber prometido responder “con evidencia”.

Críticas crecientes a la Oficina de Respuesta Oficial
Las objeciones no provienen solo del periodismo. La diputada Marcela Pagano, exintegrante de La Libertad Avanza, ironizó que la oficina busca “tapar la inflación”, en referencia al 2,9% mensual informado por el INDEC en enero y al 32,4% interanual.
En paralelo, una encuesta realizada en el AMBA, basada en 36.000 interacciones digitales, mostró que el 47% rechaza la creación de la ORO, frente a un 33% que la apoya. El dato revela que, incluso en el terreno donde el oficialismo se siente más cómodo —las redes sociales—, la iniciativa genera más dudas que aplausos.
Juan “Doe” y la lógica del combate digital
Detrás de la cuenta está Juan Pablo Carreira, conocido en X como “Juan Doe”, actual Director Nacional de Comunicación Digital. Hombre cercano a Santiago Caputo y surgido del ecosistema libertario en redes, Carreira encarna el perfil combativo que caracteriza a la estrategia comunicacional del oficialismo.

La coordinación entre la ORO y la cuenta personal del Presidente —que amplificó varios de sus posteos— confirma que no se trata de un órgano técnico independiente, sino de una herramienta política integrada a la maquinaria discursiva del Gobierno. La inspiración en el “Rapid Response” de la era Trump es evidente, incluso en la estética y la dinámica de confrontación permanente.
Más que consolidar una narrativa de “defensa ante la mentira”, la Oficina de Respuesta Oficial dejó la impresión de funcionar bajo una lógica reactiva y militante, con escaso margen para el chequeo fino y la coherencia discursiva.
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